La incertidumbre social es una de las causas

Hedonismo, aspiraciones familiares frustradas, proyectos profesionales individuales, otras posibles explicaciones

Monterrey

La incertidumbre social que se vive en el contexto del área metropolitana de Monterrey es una de las causas por las que las personas no hacen compromisos o proyectos a largo plazo, como lo es el matrimonio, aseguró el subdirector de Investigación de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), Manuel Muñiz.

Tras darse a conocer la baja importante de uniones civiles matrimoniales en la entidad, el especialista señala que a nivel personal hay una fuerte tendencia al individualismo, y por otro, la presión social por "construir una familia propia" ha disminuido en los últimos años.

"En términos sociales se percibe esto desde la seguridad personal, es decir, no se ven recursos económicos estables, seguros, condiciones de seguridad y todos estos elementos que se conjugan no ayudan a tomar decisiones a largo plazo y el matrimonio ha sido pensado en estos términos", dijo.

El psicólogo mencionó que las actitudes hedonistas y la búsqueda de satisfacciones inmediatas por la juventud.

Explicó que cada vez se piensa en más en términos personales e individuales, donde se prioriza el proyecto profesional y la calidad de vida, sin tener que atender a otra persona.

"Es más importante vivir el momento, pasa a ser determinante el disfrutar lo que se tiene en el momento porque al día siguiente no se sabe y el matrimonio es una institución social que se asienta sobre a base de la permanencia y la solidaridad", dijo.

Muñiz dijo que hay una combinación de elementos en la toma de estas actitudes, desde lo social hasta lo personal, comenzando por la historia de la cual proviene cada sujeto, es decir, de su propia familia.

Señaló que los cambios a nivel social se perciben en los jóvenes de esta época, pero se derivan de los mismos padres, y cómo ellos infirieron.

"Si pensamos en esa generación (los antecesores), que tiene sus propias características, en la que predominó un cierto ideal social, que se disolvió en las manos, no pudieron construir esa familia feliz que esperaban, no hubo estabilidad económica ni tranquilidad social; es decir, no se pudo", dijo.

Afirmó que los jóvenes actuales percibieron esta insatisfacción y frustración, por lo que de algún modo deciden no pensar en el futuro.

En cuanto a la presión social, casarse legalmente es de. nitivamente menor, ya que en el aspecto sexual las dinámicas han cambiado, y por otro lado cada persona piensa en la construcción de un patrimonio y logros profesionales y no en conjunto.

Sobre las consecuencias a futuro, el investigador de la UANL señala que los especialistas deben estar al pendiente para tratar en su adultez e incluso vejez a esta generación que decida vivir su vida en lo individual.

"Una de las ventajas que el matrimonio ofrece es que formas una familia, un núcleo cercano para que cuando lleguen las limitantes, tiene quién lo cuide, proteja y acompañe, lo que no pasará en muchos de estos casos.

"Por lo menos ahora, esta generación de padres pudo no haber alcanzado sus sueños, pero tiene con quién compartir la frustración, quién les acompañe en el proceso de desilusión, pero quién sabe si los hijos...", puntualizó el especialista.