“Cuando uno habla de una persona, acaba diciendo mucho más de sí mismo”

'Autorretrato de una familia' con perro narra la vida de Malu desde la perspectiva de los 15 personajes que participan en él.
Uribe, esta tarde en la Feria.
Uribe, esta tarde en la Feria. (Especial)

Monterrey

En Autorretrato de familia con perro (Tusquets, 2014), Álvaro Uribe aborda la historia de Malú narrada a través de sus dos hijos, nueras, nietas, amante, amigos, la sirvienta y, entre otros, hasta la mascota. La peculiaridad es que con el recurso de la polifonía, de 15 voces que narran y dan su testimonio verbal, ella está ausente, pues es sólo lo que de ella se cuenta.

Con humor y una estructura envolvente, al autor nacido en la Ciudad de México en 1953 pone a consideración del lector a esta familia que vivió momentos de crisis, de pleitos, de dramas, vaya, una familia, ¿como todas? De esta obra nos platica de forma amena Uribe, quien se alista para presentarla hoy en la FIL Monterrey en la Sala A, a las 19:30, con la participación de Luis Petersen, director editorial de MILENIO Monterrey.

¿Por qué un autorretrato de familia como tema de su novela?

Porque es familia en sentido lato, personajes que hablan de Malú, el personaje principal que está ausente en la novela, pero les ocurre lo que pasa en la vida, que cuando uno habla de una persona, el que habla acaba diciendo casi siempre tanto o más de sí mismo que de la otra persona. Uno se revela hablando de otros. Y eso les pasa a los 15 personajes de la novela.

¿Y por qué incluir a un perro no sólo como parte de un título, sino también de la trama?

Los autorretratos de pintores a veces hacen alusión a algún otro objeto que se ve en la pintura, es común que se identifiquen con algún otro elemento. Malú, entre sus defectos, el más grave es que desde el nacimiento de sus hijos ella se dedica a atizar la rivalidad entre ellos, de manera que en buena medida la existencia de estos hermanos es una lucha, primero por el afecto de ella, y que termina siendo una lucha por la herencia. Ellos ya adultos se dan cuenta que Malú los ha manipulado y toman su distancia, y ella termina sola y al final de su vida el único cariño que tiene es el de un perro, Canuto, de ahí el título de que entre los 15 personajes está el perro, que tiene la particularidad de que también habla, pero no habla como ser humano, habla como yo creo que hablaría un perro. Incluso hay una opinión hasta perruna sobre Malú, entre las voces que se dan.

¿Hay algo de autobiográfico en esta novela?

Siempre aclararía que mi experiencia, lo que me define es lo que soy, no sólo es lo que he vivido directamente, sino lo que leo, lo que imagino, lo que sueño. Si en ese sentido amplio se dice que es autobiográfico yo no tengo inconveniente en reconocerlo.

Con un tema como la madre, ¿ya se puede hablar de identificación con los lectores?

Es difícil que al narrar una historia sobre la madre el lector no se sienta incluido. Todos tenemos este tipo de historias en la familia, es lo que nos constituye. Todos tenemos madre, por lo que compartimos ese tipo de historias. En ese aspecto sí apelo a todo tipo de lectores, puede que los varones por la relación de la madre se identifiquen más, pero las mujeres también, pero no veo quién se escape de vivir y padecer ese tipo de historias.

¿Hay una crítica social a las acciones dentro de la familia?

Si voy a escribir sobre la familia, era hacerlo de la manera más cruda posible, no fingir como se cree que todas las familias en México son ideales: qué bonitas son las mamacitas y qué bonitos hijos somos todos; estas son patrañas que nos enseñan en la escuela. Como mera intención de honestidad había que ser duro con la familia, porque no sólo es el origen de la felicidad, sino de la infelicidad también.