“Si la gente no lee, la culpa es de nosotros los escritores”

El autor Hilario Peña presentará el sábado su novela "Chinola Kid", del género "narcowestern", en la Feria del Libro.
“El hecho de que un libro sea indie o best seller no lo hace mejor o peor”.
“El hecho de que un libro sea indie o best seller no lo hace mejor o peor”. (Especial)

Monterrey

Con Chinola Kid (Mondadori, 2013), el tijuanense Hilario Peña se va al viejo nuevo oeste para mostrar algo llamado narcowestern donde los vaqueros galopan en camionetas y desde luego con muchos disparos. Mucho de la cultura pop y un tanto del Libro Vaquero; más otros tópicos de hacer que el pulp encuentre muchas llaves narrativas y con color del norte.

De esto nos platica Peña, quien presentará este libro en la FIL Monterrey el sábado a las 15:00, con la participación de Rodrigo Pámanes y Joserra Ortiz (sala A).

¿De dónde nace Chinola Kid?

Sabía que los lectores no estaban haciendo cola en las librerías para comprar novelas ambientadas en el Viejo Oeste y eso me desmotivaba un poco, así que decidí actualizar mi narración, en un afán por conectar con un público contemporáneo.

Hice un repaso a las estructuras más recurrentes en este tipo de historias, como la del vaquero al que se le encarga transportar animales en una tierra salvaje. Me pregunté cuál sería el caballo del vaquero moderno. Concluí que sería la camioneta.

Se me ocurrió que mi novela comenzara con un hombre teniendo que llevar una F150 muy lujosa por un territorio salvaje, que en lugar de estar plagado de indios apaches y comanches, lo esté de personajes igual de peligrosos.

Supuse que esta peligrosa misión tendría que ser llevada a cabo por un tipo tan bragado como el sheriff Wyatt Earp, lo cual me llevó al siguiente molde clásico: el del comisario que aplica la ley inflexiblemente y luego es traicionado por el mismo pueblo que juró defender.

¿Qué influencias llegaron mientras escribías Chinola Kid?

No me parece que los elementos hacen al género. Por ejemplo, el colocar pistolas y muertos en una novela no la convierte en policiaca. Es mucho más complejo, por ello hay que estudiar bien a los maestros antes de comenzar un trabajo. En el caso del western las novelas que considero clásicas son Little big man de Thomas Berger; Los madrugadores de Louis L’Amour; Meridiano de sangre, de McCarthy; la autobiografía de Tom Horn; Mano de Caín de Antonio Vera Ramírez; Hombre de Elmore Leonard y la segunda mitad de Estudio en Escarlata.

¿Qué posibilidades te dio el que el protagonista fuera un héroe vaquero?

Historias de héroes como Aquiles y Ulises son los pilares de nuestra cultura occidental. En esta tradición de narrar grandes hazañas realizadas por héroes míticos coloco a los autores de pulp vaquero, que me mostraron la posibilidad de presentar personajes que se conocerán por las proezas que llevan a cabo, no por la cantidad de netas y reflexiones sesudas que lanzan.

Te gusta leer best sellers, lo que pocos autores aceptan, ¿eso obedece a tus fines como autor o es parte de tus afectos literarios a este tipo de obras?

El hecho de que un libro sea indie o best seller no lo hace mejor o peor, sin embargo, la posibilidad de que un autor viva de las ventas de sus libros me parece de lo más digno y honrado. Aclaro: si no lo llego a conseguir será culpa mía y de nadie más. Siempre que alguien se queja de que en México la gente no lee siento que la culpa es de nosotros los escritores, porque no hacemos libros lo suficientemente cautivadores.

¿Cómo moldeaste a Rodrigo Barajas, alias el Chuck Norris?

Supongo que el mayor reto a la hora de moldear a Rodrigo Barajas fue el llevar a cabo ese salto de fe que implicaba imaginar a un representante de la ley honesto en estos tiempos, lo cual suena estrambótico. Surrealista. Eso fue lo más difícil de conseguir, la primera impresión. Luego, conforme avanza la historia, vamos conociendo mejor a Rodrigo Barajas y descubrimos sus demonios, hasta que se convierte en un simple ser humano.

¿Qué tanto es Tecolote reflejo de muchos sitios de nuestro México?

En Chinola Kid presento similitudes entre el Nuevo y el Viejo Oeste del siglo XIX, donde tampoco se podía viajar libremente por nuestro meridiano de sangre sin temer a la muerte. No me parece que una época sea más violenta que la otra. A lo que quiero llegar: no me gustaría que se leyera Chinola Kid porque “es lo que está pasando hoy en día”. No me parecería honesto venderla de esa manera. Me gustaría que se leyera porque es una buena historia.