Fiebre por lo artesanal llegó tarde a la ciudad: cervecero

Pese al rezago, desde 2013 se ha dado una importante aceptación en los consumidores de Nuevo León, señaló Pablo Flores, de Albur.
La profesión se aprende de manera empírica, afirma.
La profesión se aprende de manera empírica, afirma. (Raúl Palacios/Archivo)

Monterrey

Últimamente, en Monterrey se ha generado un auge por comprar y consumir cerveza y otros productos artesanales, sin embargo, en comparación con otras ciudades esta corriente llega con rezago.

El maestro cervecero de Albur, Pablo Flores, explicó en entrevista con MILENIO Monterrey que el auge de los productos artesanales llega tarde, contra lo que se ha vivido en otros años en lugares como Jalisco, Ciudad de México y Baja California.

No obstante, reconoció que esta es una buena noticia para los 27 microcerveceros locales, ya que han logrado impulsar sus negocios, sobre todo en los pasados seis meses.

En ese contexto, se ha logrado más penetración de las marcas artesanales en los centros comerciales, en establecimientos y en restaurantes.

Los regiomontanos están consumiendo cada vez más cerveza artesanal, consideró Flores.

“Somos de los estados que nos tardamos un poquito más en agarrar esa ola de las cervezas artesanales. Hay estados como Baja California, México, Jalisco, que nos llevan ventaja de unos años en el tema de la cerveza artesanal. Aquí nos atrasamos un poquito, pero ha habido mucha respuesta buena de los regiomontanos a partir de 2013, más o menos. Son dos años y medio que las personas se dan la oportunidad de probar nuevas propuestas, nuevas cervezas”, explicó Flores.

Actualmente hay unas 27 microcervecerías en la entidad que se han dado de alta con su papelería en regla y se han registrado ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Algunas de mayor tamaño, otras que todavía producen a menor escala, y otras que ya se han posicionado inclusive en el mercado internacional.

Y cada día surgen más propuestas de cerveceras y productos, argumentó Flores.

Lo anterior permite que los consumidores busquen la que se ajuste a sus gustos y paladares.

“Hay unos que están en proceso de constituirse, y de cumplir con los trámites legales y administrativos. Somos 27 ya constituidas, que declaran impuestos y dadas de altas para cumplir con los requisitos y tener una planta productora”, puntualizó.

El trabajo pesado ha sido lograr no sólo la aceptación del público, sino ingresar a establecimientos, restaurantes y tiendas de conveniencia para promocionar y ofertar sus productos.

Para la comunidad de microcerveceros de Nuevo León, la competencia no son las grandes cerveceras, detalló Flores. Pero tampoco ellos mismos, al menos por el momento.

Por ahora se dedican a sumar esfuerzos entre la pequeña comunidad para formar alianzas, compartir conocimiento y realizar actividades de promoción (del producto en específico y no de marcas).

Después de todo, se trata de una profesión que se aprende de manera empírica y a través de compartir conocimiento, dijo.

“Se aprende empírico, o nos compartimos recetas, información y tips... Aquí en México, al menos, no hay escuelas donde aprender, y la mayoría de nosotros, o bueno todos, hemos aprendido de forma empírica casi”, señaló el maestro cervecero.