Las familias homoparentales llevan “una lucha incansable”

Fidel y Joaquín, originarios de Monterrey, tuvieron que casarse en la Ciudad de México, lejos de sus familiares, debido a que en el estado no se ha modificado el Código Civil.
Dijeron sufrir discriminación en el salón de eventos donde sería su despedida de solteros.
Dijeron sufrir discriminación en el salón de eventos donde sería su despedida de solteros. (Especial)

Monterrey

En junio de 2015, la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró inconstitucional que el matrimonio sea solamente la unión entre un hombre y una mujer, con fines de procreación.

Sin embargo, un año después, en Nuevo León, el artículo 147 del Código Civil no ha sido modificado para permitir los matrimonios igualitarios, quienes califican la situación como una "lucha incansable".

Fidel Hiroshi Cardona Figueroa y Joaquín Guerrero López, originarios de Monterrey, Nuevo León, contrajeron matrimonio hace cinco años en el Distrito Federal, ahora Ciudad de México.

La pareja compartió su testimonio, en el que señalaron que después de seis años de noviazgo decidieron proteger su relación y casarse, sin embargo, en su ciudad de origen no era posible.

"Se nos presentó la oportunidad porque estaban organizando unas bodas colectivas y nos invitaron los organizadores. El trámite fue sin costo para nosotros.

"Nos hubiera gustado más estar con nuestras familias y amistades en ese momento. Solamente fuimos nosotros, no nos pudieron acompañar familiares ni amigos", señaló Joaquín, de 29 años.

Su esposo, Fidel Hiroshi, de 30 años, comentó que aunque en un principio no fue fácil dar la noticia, al final, familiares y amigos respetaron su decisión pero no pudieron acompañarlos a su boda, debido a la distancia.

Dada la situación, eligieron organizar una despedida en Monterrey a fin de compartir el momento con sus seres queridos, sin embargo, en el salón de eventos también fueron discriminados.

"No nos pudo acompañar nadie, no pudimos elegir una fecha como cualquier pareja hubiera querido, realmente tuvimos que mover muchas cosas.

"Nuestras amigas nos organizaron una despedida de solteros, y en el salón, el día del evento, una hora antes nos canceló, no le parecía al dueño por ser pareja homosexual", comentó.

A 11 años de compartir una vida juntos, ambos aseguran mantener un matrimonio estable, contrario a lo que cree gran parte de la sociedad.

"Son las ganas que se tengan de una relación seria y sacarla adelante. Realmente nunca hemos tenido problemas fuertes, son problemas que toda pareja tiene, pero no tenemos problemas de violencia, ni de drogas, ni nada", destacó Joaquín.

Ellos son uno de los cerca de 150 matrimonios igualitarios que existen en Nuevo León, según información de la Comunidad LGBTII.

El Proyecto Litiga, que ayuda al proceso legal de los interesados, informó que de 2013 a la fecha ha interpuesto 15 juicios de amparo en el estado, de los cuales se ha recibido la sentencia de 12, y sólo tres han logrado casarse.

Angélica Hernández, vocera del Proyecto, señaló que aunque en el estado es posible lograr un matrimonio entre personas del mismo sexo, el proceso no dura menos de 18 meses.

"La primer pareja que se casó en febrero tuvieron que esperar 23 meses. Me parece muy triste una sociedad que interpreta la ley en base a sus prejuicios y en base a sus creencias de fe, en lugar de hacerlo sobre la base del derecho", indicó Hernández.

Mario Rodríguez Platas, del Colectivo LGBT, consideró que la reforma al Código Civil de Nuevo León podría agilizar los trámites y reducir tiempos, pero ha faltado voluntad política por parte de los diputados en el Congreso local.

"Es voluntad lo que le ha faltado al diputado para hacer leyes o modificar estas.

"El matrimonio es un contrato civil y desde esa perspectiva el Congreso debe verlo, pueden opinar todas las iglesias, están en su derecho, lo que no pueden hacer es mentir e incentivar el odio entre ciudadanos".

Se espera que el tema vuelva a ser discutido en el Legislativo el próximo mes de septiembre.