En familia desarrollan más habilidades

Los padres adoptivos comúnmente se enfrentan a dificultades como establecer límites, reglas, también a situaciones escolares, sin embargo, esta situación se va resolviendo al vivir en familia.

Guadalupe

La infertilidad es el principal motivo para que las parejas recurran a la adopción y se abran las posibilidades de que algunos menores abandonados por sus padres biológicos puedan tener una nueva familia.

El proceso es largo. Primero, los interesados acuden a una plática informativa de la que aproximadamente sólo 20 por ciento de los asistentes optan por dar el siguiente paso: el proceso de evaluación, en el cual 30 por ciento es rechazado.

La lucha continúa para mantenerse en la lista de espera, donde matrimonios y personas solteras pueden permanecer desde algunos meses hasta años para convertirse en padres adoptivos de un menor.

Una vez alcanzado este propósito, ambos se conocen mediante una fotografía. Después se da el primer contacto entre los posibles padres e hijo, e inicia el proceso de integración, explica la psicóloga del centro Capullos, Adriana Martínez Morales.

"Somos los psicólogos los encargados de indicar las características principales de cada uno, tanto de los papás como de los niños, y posteriormente se da el primer contacto con el matrimonio o con la mamá, en caso de ser solteros", detalla.

La especialista aseguró que vivir en un ambiente familiar beneficia altamente a los menores, ya que ofrece seguridad y protección.

El hecho de sentirse amado favorece el desarrollo de nuevas habilidades que quizá no se habían presentado en los hijos, detalla.

"La característica principal de las familias es saber que cuentas con una persona que va a estar siempre ahí, independientemente de tu edad, independientemente del lugar que ocupes en esa familia, es una característica principal y yo creo que para cualquier humano esa característica es primordial.

"Por ejemplo en la cuestión escolar los niños no es que presenten una situación de problemas de atención o de problemas de aprendizaje, sino mas bien, por no estar protegidos, por no tener esa seguridad que les brinda una familia no tienen la capacidad de a lo mejor estar en la escuela poniendo atención porque ya traen quizá un problema de rechazo, de maltrato".

Los menores tardan en promedio de cuatro a seis meses para iniciar un proceso de integración con su nueva familia, durante este tiempo reciben un tratamiento psicológico que se basa en el desarrollo emocional, principalmente en que se conozcan a sí mismos, su autocontrol y con base en esto los psicólogos logran conocer un poco al menor para poder intervenir en el momento de la integración ya con los nuevos papás.

El desapego con sus padres biológicos es un proceso difícil para algunos y para otros es variable.

"Ya vienen los niños dejando de tener visitas, ya vienen dejando de ver a sus padres porque los abandonan o bien porque así lo indica el juez".

Una vez que el niño se va con sus papás continúa el proceso de integración antes del juicio de la adopción dentro de la dinámica familiar, en el domicilio ya con el resto de la familia, así como con el entorno social y escolar en el que se va a desempeñar el niño.

Este tiempo es aproximadamente de cuatro meses a un año, dependiendo de la edad de los menores.

Después de la integración y una vez concluido el juicio de la adopción, se lleva a cabo el proceso de seguimiento durante un lapso de dos años.

Los padres adoptivos comúnmente se enfrentan a dificultades como establecer límites, reglas, también a situaciones escolares, ya que algunos menores tienen problemas de rezago escolar.

Sin embargo, esta situación se va resolviendo al vivir en familia.

Actualmente el estado cuenta con cinco centros, Casa Cuna Conchita, Casa Paterna la Gran Familia, Filios, Vida y Familia, y DIF Nuevo León, lugares que se convierten en el punto de encuentro entre los menores y sus nuevos padres.