“Hasta me pusieron a lavar la alberca por 400 pesos”

Patricia viajó desde San Luis Potosí en busca de una mejor calidad de vida, pues en su pueblo natal las oportunidades para superarse profesionalmente son muy pocas.
Con frecuencia se les miente sobre el monto de sus remuneraciones.
Con frecuencia se les miente sobre el monto de sus remuneraciones. (Carlos Rangel/Archivo)

San Pedro Garza García

Desde temprana hora, Patricia (nombre ficticio) llega a la Plaza Fátima para esperar a su patrona, mientras que otras muchachas esperan correr con la misma suerte y encontrar un nuevo trabajo como empleadas domésticas en algún sector del municipio de San Pedro Garza García.

A sus 17 años de edad, Patricia viajó desde San Luis Potosí en busca de una mejor calidad de vida, pues en su pueblo natal las oportunidades para superarse profesionalmente son muy pocas.

Casos similares se presentan diariamente en dicho parque público, donde mujeres de entre 15 a 50 años de edad, en su mayoría migrantes e indígenas, buscan obtener recursos realizando labores de limpieza en las viviendas; sin embargo, en varios casos deben lidiar con las actitudes prepotentes de algunas amas de casa y el bajo sueldo que les ofrecen.

Tal situación trascendió la semana pasada a través de redes sociales, donde un video muestra como una mujer humilla a su empleada doméstica. Apodada como Lady Chiles en redes sociales, Adriana Rodríguez subió el video a su cuenta de Facebook en el que junto con su esposo se muestra cómo regañan a la trabajadora por robarle dos chiles en nogada.

La mayoría de las empleadas domésticas que acude a la Plaza Fátima cuenta sólo con educación primaria, son madres solteras y nunca les han ofrecido seguro social al prestar sus servicios.

"A veces te tocan malas gentes (sic), a veces te tocan buenas señoras. A mí me dijeron que me iban a pagar mil 400 y me salieron con 400 pesos nada más y me pusieron hasta a lavar la alberca porque la iban a pintar, y luego no fue el jardinero y me pusieron a limpiar todo. Fueron cuatro días por 400 pesos (...) y la señora no me ofrecía ni un taco", narra Verónica, de 24 años, originaria de Oaxaca.

"Yo tengo dos años viniendo, a veces sólo te quieren un día o dos, y a veces te agarran de quedada, pero a mí no me gusta. Pagan muy poquito, te dan mil 200 o a veces mil pesos por semana. Es una friega, a veces es todo el día y no te dan de comer, si tú almorzaste te fue bien.

"A veces no te quieren decir cuánto te van a pagar, nada más te llevan y ya. La otra vez bajaron a un chavo y le aventaron sus maletas, él buscaba trabajo de mozo y no le pagaron ni nada", recuerda Ruth, de 32 años, y madre de tres hijos.

"Yo he buscado trabajo en otra parte, he dejado solicitudes en empresas, fábricas, hoteles pero no, nada más tengo secundaria. Hay unas que ni estudio tienen, pero son a las que se llevan más porque las trabajan más. Hay señoras que son muy abusivas", destaca Lucía, otra empleada.

Las principales colonias donde se solicitan sus servicios en el área metropolitana son Cumbres, Del Valle, Contry y Valle Oriente, entre otras.

Otro problema que las mujeres enfrentan al tratar de conseguir empleo son las actitudes de los policías de San Pedro, quienes en ocasiones las retiran del lugar a petición de los vecinos.

Indígenas ignoran derechos

Reyna Quishj, representante de Zihuakali, Casa de las Mujeres Indígenas en Nuevo León, afirmó que la falta de oportunidades en los pueblos indígenas orilla a las mujeres a migrar a estados como Nuevo León o Jalisco, donde son víctimas de discriminación debido a la indiferencia e ignorancia de los derechos humanos.

"Tiene que ver de ambas partes, tanto la población indígena como la población en general no tienen el conocimiento sobre los derechos humanos ni los derechos de los pueblos indígenas.

"Es tanta la ignorancia de ambas partes, igual nosotros podemos trabajar con la población indígena para que conozcan sus derechos pero también tiene que ver el desinterés por parte de la población o también el que no hay difusión de los derechos de los pueblos, más bien puede ser eso, que no hay difusión.

"Si una parte los conociera sabría que la persona tiene derechos y los haría valer, y la otra persona si conociera sus derechos los exigiría", declaró la representante de la asociación civil.

Actualmente, 8 de cada 10 mujeres indígenas son discriminadas en Monterrey, ciudad que ocupa el primer lugar en intolerancia a indígenas, según datos dados a conocer por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).