Discriminación, 'requisito' para el trabajo doméstico

Se trata del quinto empleo más importante del sector femenino a nivel nacional, y al mismo tiempo, uno de los más explotados en materia de derechos humanos, situación que no ha sido posible erradicar.
En 2011, México firmó un convenio ante la OIT para este sector, el cual no ha ratificado.
En 2011, México firmó un convenio ante la OIT para este sector, el cual no ha ratificado. (Carlos Rangel/Archivo)

Monterrey

Más de 64 mil mujeres trabajan como empleadas domésticas en el área metropolitana de Monterrey, representando el quinto empleo más importante del sector femenino a nivel nacional, feminizado en 95 por ciento y totalmente discriminado.

Su labor es reconocida como ayuda, pueden trabajar 12 horas y eso es legal, tampoco hay obligatoriedad de inscribirlas al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y carecen de las prestaciones de la ley que todo trabajador normalmente tiene o debe tener.

Dentro del servicio doméstico hay modalidades: la conocida como de entrada por salida o trabajo por horas, y quedada, opción a la que recurre 90 por ciento de las mujeres indígenas, provenientes de La Huasteca, Oaxaca y Chiapas, principalmente.

En entrevista para MILENIO Monterrey, la doctora Séverine Durin, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), asegura que la desigualdad es uno de los principales factores que originan la migración de estas mujeres, quienes salen de sus pueblos natales para ir en busca de un trabajo, pero a cambio obtienen actitudes discriminatorias por parte de algunas patronas.

"La gente viene de La Huasteca y se va a San Pedro, ¿qué tienes ahí? San Pedro Garza García es el municipio más rico de México, y en América Latina está en los primeros lugares. Entonces entre esto y de dónde vienen las chicas, que son de las zonas más carentes en el este del país, significa que hay una desigualdad muy grande, entonces tienen un gran poder de atracción para las personas.

"Con ellas (las mujeres indígenas) es más fuerte la discriminación por las representaciones que existen de las mujeres indígenas, 'gente del campo', 'gente atrasada'; es terrible, pero así es como se piensa de los indígenas en este país.

Además del factor discriminación por su origen, prevalece el abuso laboral en muchos casos, donde a las trabajadoras domésticas se les remunera de forma injusta y se les somete a jornadas excesivas de trabajo.

"Hay una fuerte explotación a nivel de horas trabajadas, eso yo lo encontré en muchísimos testimonios. Hay mucha gente que las hace trabajar demasiado, la jornada doce horas es como un promedio, muchas veces sí hay patrones entendidos y que no exageran, pero hay muchos que sí exageran.

"No dejan de ser vistos como gente de baja educación y entones en cuanto llegan y no saben hacer las cosas, muchas veces hay patronas que no se dan el tiempo de explicarles cómo hay que estar usando los electrodomésticos, etcétera, y entonces surgen los problemas, pues se les dice que son unas tontas, unas estúpidas, y hay una serie de humillaciones", dijo.

Se trata de una problemática con años de existencia, que ha prevalecido en algunos sectores a pesar de los avances en el respeto y cumplimiento de los derechos de las personas dedicadas al servicio doméstico.

"Muchas veces los patrones terminan esperando casi casi que estén agradecidos con ellos como si ellos fueran tan bondadosos de estarles dando un trabajo (...) 'te estoy dando trabajo y todavía soy bien buena porque te doy de comer, y cuando tengo ropa que ya no me quiero poner te la doy, y soy muy buena', y ahí hay un gran problema de entendimiento de las cosas, entonces esto justifica muchos tratos abusivos", explicó la investigadora.

Ante estos casos de discriminación, Durin destaca la necesidad de concientización sobre los derechos humanos, tanto en las trabajadoras como los empleadores, ya que redunda en un bien para todos.

En 2011, México firmó el convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre el trabajo para las y los trabajadores domésticos, y está obligado a ratificarlo ahora en el país, lo cual traería modificaciones a la Ley Federal del Trabajo y la Ley del Seguro Social; sin embargo, han pasado tres años y esto no se ha realizado.