Ejidatarios de Cadereyta exigen tierra y río limpios

Afirmaron que al menos mil pobladores del ejido San Juan y algunos otros han resultado perjudicados sin que nadie se haga responsable.
Algunos vecinos trabajaron durante varios días en labores de limpieza.
Algunos vecinos trabajaron durante varios días en labores de limpieza. (Daniela Mendoza)

Monterrey

Tierra y agua limpias; esa es la demanda de cuando menos mil ejidatarios de San Juan Cadereyta que aseguran que sus tierras han sido afectadas por el derrame de hidrocarburo en el río.

Comisariados e integrantes del ejido Tepehuajes-Pueblo Nuevo y La Concepción, se enfrentaron a Martín Ruiz Muzquiz, superintendente de Seguridad Industrial y protección Industrial de Ductos Norte.

Severo Granados Mendoza, comisariado del ejido Tepehuajes-Pueblo Nuevo dijo que son al menos 16 ejidos en los que habitan cuatro mil personas los que han resultado dañados sin que nadie pretenda hacerse responsable de ello.

Señala que tiene registradas 360 hectáreas que pudieran tener daños, más los temporales.

Durante el programa CAMBIOS, que dirige el arquitecto Héctor Benavides cuestionaron al delegado de Pemex en relación a la bondad de la tierra para seguir cultivando y aunque este les señaló que si estaba en condiciones, recibieron la réplica de varios campesinos.

“No hubo afectación de hidrocarburo directamente en la tierra, todo se quedó sobre el agua”, aseguró.

Sin embargo, campesinos como Francisco Gutiérrez Martínez, del ejido La Concepción, quien trabajo en la extracción de crudo del afluente, señaló que en su experiencia la situación es más grave.

“Anduve trabajando (en el retiro de crudo) como dos semanas, y allí me di cuenta que escarbando aunque sea medio metro, con la máquina para aplanar la tierra, brota.

“Si cuando se tira el diésel, tarda para volver a crecer el pasto, usted cree que allí vaya a nacer, es crudo, lleva diésel, lleva cobre, lleva de todo”, dijo.

Él dejó las labores de limpieza, por las que le pagaban mil 200 pesos a la semana, cuando su piel empezó a sufrir las consecuencias.

En su cuello, hombros y brazos se percibe un enrojecimiento similar a las quemaduras, pero también con una erupción que afirma, le provoca gran comezón y ha tenido que atender por medio de ungüentos y cremas naturales.

Leonardo Gutiérrez, en representación de 175 ejidatarios que se dedican a los cítricos cuestionó la falta de responsabilidad de Pemex en el cuidado de su ductos.