“No se ha dimensionado la falsificación del arte”

El creador Javier Marín ha puesto sobre la mesa el tema del respeto a los derechos de autor de los artistas, al grado de involucrar a instancias como la PGR
Tiene planeado visitar la ciudad para inaugurar Tres cabezas colosales, en la UANL.
Tiene planeado visitar la ciudad para inaugurar Tres cabezas colosales, en la UANL. (Alberto Morago/Fundación Javier Marín)

Monterrey

Con motivo de la exposición Tres cabezas colosales, el escultor mexicano Javier Marín (Michoacán, 1962) habló con MILENIO Monterrey, de cara a su visita en mayo para la inauguración de la muestra que se exhibe en la Explanada de la Rectoría de la UANL.

El artista, junto a su hermano, el también escultor Jorge Marín, han emprendido una lucha por la defensa de los derechos de autor. Hace días sentaron un precedente, al colaborar junto a la Procuraduría General de la República en la destrucción de un lote de esculturas falsas.

¿Cuál es el enfoque para que una exposición como 'Tres cabezas colosales' se exhiban en espacios públicos, en este caso, la Explanada de la Universidad?

Cada espacio tiene lo suyo. Una universidad se vuelve muy interesante por el tipo de gente que concurre, como lo son los estudiantes, pues es un público interesante. Es diferente si por ejemplo las colocamos en una plaza o en un mercado, como fue en Mérida.

Eres un artista al que no le molesta que el público toque tus esculturas, incluso introducirse en los huecos que tienen...

Incluso esas piezas buscan esa relación con el público que las ve y es por ello que las piezas no tienen ni pedestales o las coloquemos en lugares inaccesibles, al contrario, buscamos que la gente vaya más allá del "no tocar" de los museos, de ese respeto exagerado que a lo mejor te impone un museo. Aquí las piezas están entrando al espacio donde la gente se mueve y están pensadas a que las puedas tocar, a que te puedas trepar en ellas.

¿Buscas comunicar esta sensación permitiendo que el público toque tus esculturas?

Es algo muy interesante. Yo recuerdo mucho una reflexión a partir de una exposición que hice para un grupo de gente invidente y ellos ven con las manos, esas piezas las modelé con mis manos, tienen mis huellas impresas. Hay una forma de lectura muy directa, pues ellos ponen sus manos en donde yo puse la mía y el gesto es muy directo, muy fácil de leer porque hay una mano que hizo ese trabajo.

¿Sientan un precedente con la destrucción obra apócrifa, acontecida hace unos días en la Ciudad de México?

Sí, claro era obra falsa de Jorge mi hermano. Estoy muy involucrado con ese tema, desde la Fundación Javier Marín estamos intentando colaborar en temas que son importantes y uno de esos temas es la defensa de los derechos de autor, y eso tiene que ver con la obra falsa. Hemos trabajado con Jorge mi hermano y otros artistas para revisar cómo está la situación y eso incluye revisar la parte legal. Hemos llegado a conclusiones interesantes, como la destrucción de un buen lote de piezas falsas de Jorge.

¿Sientes que en el tema de la falsificación se ha olvidado un poco al arte contemporáneo?

Prácticamente todos los artistas mexicanos, vivos o no, que tienen un éxito más o menos regular están siendo falsificados y creo que no se había dimensionado cuán grande es el problema, el cual es bastante serio con una actividad muy organizada y que involucra a mucha gente.