No tendrán festejo por falta de recursos

Johana Hernández, de 8 años, quien habita en la colonia El Ranchito, a pesar de no tener suficientes recursos, se las arregla para jugar con sus amigos y mantener una sonrisa en su rostro.
A Johana le faltaron 50 pesos.
A Johana le faltaron 50 pesos. (Érik Solheim Rocha)

Monterrey

Aunque el 30 de abril, Día del Niño, es la fecha en la que miles de pequeños celebran con piñatas, dulces y juguetes nuevos, para algunos otros esto no será posible.

Tal es el caso de Johana Hernández, de 8 años, quien habita en la colonia El Ranchito, en el municipio de Guadalupe, que a pesar de no tener suficientes recursos, se las arregla para jugar con sus amigos y mantener una sonrisa en su rostro.

La situación en su hogar es muy difícil, tanto que no podrá acudir al festejo que organiza su escuela por falta de recursos, pues no logró reunir 50 pesos.

Su papá, Leobardo, trabaja como carretonero y su mamá, Beatriz, pepena por las calles del municipio de Guadalupe; aunque ganan muy poco dinero y apenas les alcanza para comer.

"No iré (al festejo) porque no tiene dinero mi mamá", dijo la menor.

Johana sueña con recibir en este día del niño una bicicleta.

"Quiero una bici para mí y para mi papá, y una tablet para las tareas".

Igual ocurre con el pequeño Juan de Dios, de tres años, que pide un carrito para pasear ya que el que tiene ya está muy viejo.

"Una bici para pasearme o un carrito como este pero más bonito".

Jazmín Flores, de cuatro años, que tampoco podrá acudir al festejo que se realiza en su kínder anhela también una bicicleta para ir a la escuela.

"A mí me gustan las muñecas y las bicicletas, yo tengo poquitos juguetes porque mis papás no tienen dinero".

Más de 80 familias viven en el sector en condiciones lamentables, pues les hacen falta luminarias, servicios básicos, pavimentación y mejores condiciones, dijeron.

Al igual que Johana, cientos de niños en el área metropolitana de Monterrey viven en condiciones de pobreza extrema y este día del niño mantienen la esperanza de recibir un juguete que les devuelva la sonrisa.