Conmemora DIF estatal día de los adultos mayores

Realizan convivio para 30 personas de la tercera edad que superan el siglo de vida.
Gretta Salinas de Medina encabezó el evento celebrado ayer.
Gretta Salinas de Medina encabezó el evento celebrado ayer. (Especial)

Monterrey

En el marco del día de los Adultos Mayores, el DIF Nuevo León reconoció a 30 personas que superan el siglo de existencia, y por ende, la expectativa de vida nacional, actualmente de 78.8 años en mujeres, y de 73.3 en varones.

A sus 100 años, Santiago Martínez Castilla se dedica a la carpintería en el municipio de El Carmen, Nuevo León.

"El trabajo lo adoro, ahorita ya me dedico a limpiar una nogalera y hago caballos con todo y montura en una carpintería.

"Mis fuerzas se me están acabando, mi vista me está fallando, pero yo mi trabajo lo adoro y estoy muy agradecido con mi Padre santísimo de que me haya permitido llegar esta edad", dijo.

Actualmente, Agustina García, del municipio de Zaragoza, es la habitante más longeva en la entidad, con 117 años de edad.

Mientras tanto, entre recuerdos y nuevas amistades es como transcurren los días de adultos mayores en una estancia de Monterrey, donde cada mañana algunos hacen oración y agradecen por los favores recibidos.

Sentados en sus mecedoras o en sus sillas de ruedas en el porche de la residencia donde pasan sus años de adultez, observan la calle, platican entre ellos y escuchan la dulce voz de Dora Guillermina, una mujer mayor de notable belleza, quien al estilo de actrices de la época de oro del cine mexicano, entona "La gloria eres tú".

Mientras que Gloria Martínez, una ex torera que nunca se casó, recuerda que llegó a tener hasta cinco novios, "pero todos para bailar, ya cuando me hablaban de matrimonio, entonces ya no me gustaban.

"Como que yo siempre quise ser independiente, siempre me vestí bien, buenos carros, buena casa, Dios me dio de todo". ¿Y pretendientes? "Sí, sí tuve", ríe. "Pero sólo para bailar".

Otro inquilino de la casa de reposo para adultos mayores en Don Rafael, que no quiere admitir que le gusta que le digan El Pachuco, quizá por los tres tatuajes a la vista. En su brazo izquierdo se aprecia el rostro de una mujer, en el nudillo dos iniciales y en el brazo derecho otra marca de tinta, y aunque la edad pueda borrar la memoria, ese rostro le recuerda que siendo joven a 20 años y muy enamorado, quiso llevar por siempre el rostro de su amada.