“Me voy a morir antes de que se solucione”

Gente de la tercera edad y familias vieron afectados sus planes por perder sus ahorros.
El fondo operaba en todo el país.
El fondo operaba en todo el país. (Archivo)

Monterrey

Aunque se encuentran ya tomando acciones legales contra Ficrea, la estabilidad de cientos de familias en el estado se ha visto afectada por los movimientos fraudulentos de la firma. Planes familiares o personales arruinados, problemas de pagos con otras instituciones, y temor de pérdida del patrimonio son solo algunas de las situaciones que viven algunos de los afectados.

Al menos unas 150 personas vieron perdidos sus ahorros financieros por confiar en Ficrea; se estima que la cifra total de pérdidas en Nuevo León ascienda a 200 millones de pesos. Encima de eso, estas personas abonan cierta cantidad de dinero para mantener abiertas las oficinas de Ficrea en Nuevo León, para agilizar los trámites de pago de seguro.

En su mayoría, los afectados son personas de la tercera edad que no asisten a las reuniones organizadas por los mismos ahorradores o que dan ya por perdido el dinero invertido, como doña Lulú Jiménez.

Invirtió poco más de un millón de pesos, que incluía ahorros desde hace más de 20 años y parte del pago de la jubilación de su fallecido esposo, y la pensión que recibe tras la muerte de él. Historias de casos similares la han desalentado de mantener un pensamiento positivo de la solución del problema.

"Yo creo que me voy a morir antes de que se solucione. Ese dinero ya no lo voy a ver", comentó en entrevista telefónica con MILENIO Monterrey.

"Mira, yo no puedo moverme mucho. Tengo 89 años, ya no puedo manejar, o bueno, no debo... No me gusta eso de andar persiguiendo a los culpables, y no puedo ir a las reuniones que organizan los demás afectados. Mi hija está metida en todo esto, y ya la dejo a ella que se encargue, con las firmas y la demanda y todo. Porque yo probablemente no vea ese dinero".

Como doña Lulú, hay otras historias en el estado, como la de Lilia Puente, que aseguró que por la incertidumbre de si regresará ese dinero o no, han cancelado planes familiares y proyectos de vida.

Aunque no recuerda bien la cifra que se invirtió, calcula que fueron entre dos y tres millones de pesos, y la pérdida de este dinero significa para su familia no poder cumplir con el pago de bienes que bien ya se adquirieron o se tenía contemplado comprar.

"Una casa. Ya estaba en planes, y pues por lo pronto el plan es no comprar nada. Tenemos gastos, tenemos que movernos con estos trámites, ir a las reuniones, pagar la cuota para el mantenimiento de la oficina, y sin contar con la seguridad de que ese dinero estaba ahí".

Esta situación, ¿causa preocupación en su familia?, se le cuestionó.

"Si, si causa, mucha. No sabemos qué va a pasar, leemos cosas, vemos las noticias, llega gente y nos dice algo, y luego nos dicen otras cosas. Antes de empezar a ir a las reuniones, pues estaba peor la cosa. No teníamos idea de que iba a pasar...", dijo.