“De repente se inundaron patios, y se dejó venir mucha piedra”

Fueron 11 viviendas afectadas en la colonia Balcones de Anáhuac, cuatro de ellas en forma severa. Esos vecinos perdieron prácticamente todo y buscan la manera de superar esta prueba y salir adelante.
Intentan salvar lo que se pueda.
Intentan salvar lo que se pueda. (Agustín Martínez)

Escobedo

Tras la remoción de los escombros y a tres días del desastre, los afectados por las lluvias en la colonia Balcones de Anáhuac han iniciado el recuento de los daños.

Fueron 11 viviendas afectadas, cuatro de ellas en forma severa. Esos vecinos perdieron prácticamente todo y buscan la manera de superar esta prueba y salir adelante.

La señora Verónica Cerda Banda, quien habita en la calle San Alberto, en el asentamiento ubicado en las faldas del cerro del Topo Chico, en Escobedo, no quisiera recordar más la mañana del lunes 22 de septiembre.

"Y fue una lluvia intensa, que nunca dejó de llover. De repente se inundaron patios, y fue en segundos que se dejó venir mucha piedra... lodo", indicó mientras observaba sus zapatos y ropa aún húmedos.

Ella y su esposo perdieron todos sus muebles. Sus documentos personales también se perdieron, y sus dos hijas ya no podrán utilizar sus libros y material escolar.

Inclusive tienen miedo de que su casa de pronto se venga abajo debido a la humedad y a los daños por el embate de las rocas.

"Yo creo que está levantada sobre rocas; porque es el cerro. Pero yo no sé si se vaya a caer; espero en Dios que no, pero todos los muebles están perdidos", dijo.

Durante los últimos tres días han sido intensos los trabajos de limpieza en domicilios y en la vía pública, por parte de cuadrillas de Servicios Públicos de Escobedo.

El recuento de los daños continúa, aunque muchas personas se han solidarizado con los más afectados, como Fernando Leal García.

"A la gente que nos está ayudando se lo agradecemos infinitamente. A gente en el extranjero que nos está ayudando", agregó.

Para ellos es difícil pensar en cambiar de domicilio, pese al peligro que enfrentan cada vez que llueve, debido a las bajadas de agua del cerro del Topo Chico.

"Mi esposa de antemano ya no quiere vivir aquí, pero pues aquí tenemos toda una vida", concluyó Leal García.