“Volvemos al punto de cuidar fronteras pero no personas”

Fernando Elizondo García, de la Facultad Libre de Derecho, señaló que a nivel mundial se trata como enemigos a la gente sin papeles.
Los planes en la frontera sur son cuestión de seguridad nacional, expresó.
Los planes en la frontera sur son cuestión de seguridad nacional, expresó. (Cuartoscuro)

Monterrey

El fenómeno de los niños migrantes es el resultado de la mala política migratoria que se maneja desde la perspectiva de la Seguridad Nacional y no desde los derechos y necesidades de las personas, afirmó Fernando Elizondo García, director del Centro de Derechos Humanos de la Facultad Libre de Derecho.

Dijo que proteger fronteras como si los migrantes fueran el enemigo es una política mundial.

“Lo único que se hace es criminalizar el tránsito sin documentos, de allí el término de migrantes ilegales, cuántos años no estuvieron yéndose estas personas en esas condiciones, ahora es normal que sus hijos busquen reunirse con ellos.

“Por otro la inseguridad y la pobreza que existe en Centroamérica es lógico que vayan en búsqueda, no me sorprende que lo hagan”.

Elizondo García dijo que es una mentalidad que lleva años formándose en la política de estado, y si bien en 2011 se habló de reformas importantes en las leyes migratorias, los derechos humanos se quedaron de nuevo como materia pendiente.

Reconoció que si bien existe un capítulo completo en la normativa, en la aplicación esto no es perceptible.

“Mucho se habló en 2011 cuando se crea la Ley de Migración, hay todo un capítulo muy bonito de Derechos Humanos, que se supone que es como el eje rector de la política migratoria en México y esto no es cierto.

“Seguimos viendo por ejemplo ahora los planes de la frontera sur, sigue siendo una cuestión de seguridad nacional, el prohibirles que se suban a La Bestia, volvemos al mismo punto de cuidar fronteras pero no personas”, dijo.