Cuando las máquinas y las vidas se apagaron…

El humo se hizo presente en todos los espacios del casino Royale... y dio paso a la peor tragedia en Nuevo León.
El memorial fue instalado frente al establecimiento en 2014.
El memorial fue instalado frente al establecimiento en 2014. (Roberto Alanís)

Monterrey

Agosto 25, 2011; 15:42 horas.- La escena y la historia son imborrables similar al de un guión aterrador que supera la ficción: un comando de delincuentes desciende de cuatro vehículos e irrumpen con garrafones de 20 litros de combustible que vacían en el interior del casino Royale, justo en ese momento estaba lleno de clientes.

Una humareda va fundiendo lo que será la peor tragedia provocada por el crimen organizado contra la ciudadanía en su historia en México.

El juego y la apuesta quedan atrás y Nuevo León pierde la partida con 52 muertos.

El mundo se une a la tragedia, el presidente Barack Obama y el Papa Benedicto envían sus condolencias al presidente Felipe Calderón, quien acompaña a los familiares de las víctimas en un acto solemne en plena fachada del casino ubicado sobre la avenida San Jerónimo.

Cuatro compañías son denunciadas por la Secretaría de Gobernación al igual que a dos ex funcionarios.

El dueño declara ante la PGR en Florida y revela que salió del país porque teme por su vida, y que se negó a pagar 140 mil dólares que le pedían los delincuentes por dejarlo trabajar.

El peritaje fue interminable, duró 100 días, y sólo para informar lo que ya se sabía... para las víctimas y la ciudadanía fue una burla.

Las únicas fichas para apostar de los regios fue descubrir una cloaca de corrupción en materia de operación, de la mitad de 61 casas de apuestas que trabajarían en la ilegalidad en Nuevo León con el aval de funcionarios de la Dirección Adjunta de Juegos y Sorteos de Gobernación.

La PGR y Hacienda clausuran y decomisan el equipo y miles de máquinas de una treintena de casinos.

Sin embargo, el espejismo duró poco, ya que volvieron a abrir, aunque desde el 2012, el municipio de Monterrey cerró 12 de ellos en la ciudad y Gobernación hizo lo propio con Juan José Rojas Cardona al anularle su licencia donde operaba 26 negocios y a Cía Operadora Megasport, otros 40 en el país.

Las autoridades capturan a presuntos involucrados en la masacre, entre ellos, Baltazar Sauceda Estrada, alias El Mataperros, líder intelectual del incendio; Jesús Torres Bautista, El Colitas; Josué Mejía Garza, El Negro; Hugo Santos Doria, El Monky; son internados en el Topo Chico.

Carlos Alberto Oliva Castillo, La Rana, líder criminal que ordenó incendiar el inmueble es detenido dos meses después del atentando; Francisco Medina Mejía, El Comandante Quemado, es abatido el 4 de abril del 2012.

En agosto del 2014 las autoridades colocaron un memorial para las víctimas de la masacre, aunque para muchos fue causa de indignación, debido a su pequeño tamaño.

Así la tragedia une desde ese 2011 a los familiares de las víctimas, que este martes cumplen cuatro años de colocar velas, fotografías y cruces afuera de la fachada donde por última vez jugaron sus seres queridos.

El sitio que se ha convertido en un referente sobre la muerte de inocentes en el estado, donde la historia de Nuevo León tomó un nuevo punto de partida.