“No es sólo un deporte, es un estilo de vida”

La escalada de violencia en el sur de Nuevo León y Tamaulipas provocó que muchos dueños de quintas o tierras las abandonaran o vendieran; poco a poco la situación mejora.
Acechar a las presas requiere pasar varios días en terrenos alejados, inhóspitos y sin distractores.
Acechar a las presas requiere pasar varios días en terrenos alejados, inhóspitos y sin distractores. (Especial)

Monterrey

Para Alejandro González, cazar no es sólo un deporte, es una tradición que ha logrado mantener viva desde que salía los viernes por la mañana con su padre hacia el rancho de este, ubicado en el estado de Tamaulipas.

Cuando sus dos hijos crecieron y tuvieron edad suficiente para cazar, los equipó, los educó y los subió a su camioneta para que los pequeños pudieran aprender este tradicional deporte, el mismo que para muchos representa un acto de barbarie.

El rancho fue vendido hace cuatro años, todo de manera legal, pero a muy bajo precio. Y es que entre él y sus hermanos decidieron que era mejor deshacerse de éste antes de que los integrantes de grupos criminales llegaran y se adueñaran de éste mediante la fuerza o les pidieran cobro de piso.

"A nosotros nunca llegaron a pedirnos; pero era un ranchito muy chiquito, no creo que les llamara tanto la atención. Pero sí sabíamos de vecinos a los que sí les quitaron o les cobraron o se les metieron y pues no quisimos".

González dejó de practicar la cacería porque no había en dónde, no había lugares o ranchos a los que pudiera ir, ya que los de sus amigos o conocidos estaban ubicados en el sur del estado de Nuevo León o bien en Tamaulipas, áreas donde se suscitaban varios enfrentamientos, un entorno muy peligroso para que un grupo de cazadores se arriesgara.

La situación de Alejandro González no es única en el estado; existe un gran número de regiomontanos, hombres de negocios, padres de familia, grupos de compadres y amigos que tuvieron que cambiar sus hábitos de cacería, ya que el ambiente era sumamente peligroso. Sobre todo después de que se supiera de casos en donde cazadores fueron asesinados por el crimen organizado.

No nada más la cacería de venados se vio afectada; los torneos de pesca organizados en la presa El Cuchillo, en el municipio de China, fueron cancelados en su totalidad debido a la renuencia de los regiomontanos de asistir. Esta situación, sin embargo, ha ido cambiando en los últimos años y poco a poco regresan los pescadores al lugar.

Lo que no regresarán por lo pronto, son los cazadores que solían visitar los municipios del sur o el estado vecino de Tamaulipas. Las autoridades pueden declarar que la situación de violencia está bajo control, pero la percepción de lo que sucede en el lugar ha ahuyentado a los cazadores, quienes han preferido cruzar la frontera hacia Texas y otros estados sureños de Estados Unidos en busca de oportunidades de caza más segura.

Hay algunos que incluso han viajado a otros países o continentes para seguir practicando su deporte.

"Fue hasta hace poco que empezamos a movernos, ir otra vez algunos hacia el sur del estado. Yo en lo personal todavía no tengo el valor. Puedo ir de visita, de paseo, pero a cazar y quedarme ahí varios días como lo hacía antes, no".

¿Qué es lo que están haciendo entonces?

Pues nos movimos al norte del estado, al sur de Texas. Es que es bien difícil, no queremos dejar de hacerlo, es algo que hemos hecho desde hace mucho tiempo y causa mucha indignación e impotencia que por cómo está la situación tengamos que dejar de hacerlo.

No es sólo un deporte, es... es un estilo de vida, que aprendimos de nuestros papás, de nuestros abuelos. La caza es algo que se ha practicado siempre en esta zona", menciona.