Asesino utiliza hospital para librar su sentencia

Un hombre condenado por matar a golpes a su hijo es internado a petición de un traumatólogo en una clínica, donde le recetan medicamentos psiquiátricos.

Monterrey

Carlos Gabriel Peña Leyva fue sentenciado a 17 años de prisión  en 2012 por quitarle la vida a su hijo, sin embargo, no reside en ninguno de los centros penitenciarios de Nuevo León, sino en una clínica privada.

Documentos en poder de MILENIO Monterrey confirman que Peña Leyva es el paciente del cuarto 206 del Hospital Santa Cecilia, de la Federación Nacional de Sindicatos Independientes, en el centro de Monterrey.

Ex empleados del hospital, quienes prefieren el anonimato, han confirmado la presencia de este hombre en las instalaciones del nosocomio desde hace dos años.

Tan sólo en los primeros cuatro meses de 2014, la cuenta de Peña Leyva ha ascendido a 99 mil pesos, según registros del estado de cuenta.

Su médico tratante, quien le internó en este espacio, es un traumatólogo de nombre Eduardo González Núñez, tiene una clínica privada en San Pedro Garza García.

La Ley que Regula la Ejecución de Sanciones Penales en el estado, establece que ningún sentenciado puede estar fuera de las instalaciones de los centros penitenciarios.

“Las sanciones privativas de la libertad se cumplirán, salvo los casos de excepción expresamente señalados en esta Ley o en otro ordenamiento, en los centros penitenciarios”, dice el artículo 11.

Existen algunos casos de salvedad, para que personas mayores de 65 años pueden ser relevadas de cumplir su pena en los penales, lo cual no es el caso de Peña Leyva.

La norma también contempla, en el artículo 34, la excepción por caso de atención médica urgente, pero siempre con custodia.

“Asimismo, en el caso de que un interno sufra una lesión de consideración o enferme de tal forma que amerite su traslado a un hospital o centro de salud externo para su debida atención, el médico adscrito al centro de reclusión deberá emitir un dictamen en donde determine de acuerdo a su opinión profesional, lo necesario de dicha medida, debiéndose tomar las medidas de seguridad y custodia necesarias al caso”, señala.

En ese sentido, el caso de Peña Leyva presenta inconsistencias, como que mientras lo atiende un traumatólogo, los medicamentos que recibe son para padecimientos psiquiátricos.

El estado de cuenta del hospital, señala que el paciente recibe Altruline, un antidepresivo compuesto por sertralina, que  está indicada en el tratamiento de la depresión, incluyendo depresión acompañada por síntomas de ansiedad, en pacientes con antecedentes de manía o sin ellos; Digenor, auxiliar para el vaciamiento  gastrointestinal, náuseas y vómito; Depakene,  medicamento señalado como terapia única y adyuvante en el tratamiento de crisis de ausencia simples y complejos, y como terapia adyuvante en pacientes con tipos de trastornos convulsivos múltiples que incluyen ausencia.

En su cuenta también aparece Fluaxnol, que está indicado para el tratamiento de la esquizofrenia crónica y psicosis paranoicas con síntomas como alucinaciones, delirios paranoicos y alteraciones del pensamiento, acompañadas de apatía, anergia y aislamiento.

Sin embargo, durante el caso que llevó a la prisión a este ex vendedor de seguros, no se manejó la posibilidad de que tuviera algún trastorno de este tipo.

Durante el año que duró el juicio del homicida, sus abogados particulares presentaron diversos recursos de amparo que lograron recudir la penal del infanticida, a quien el juez en un principio le dictó 40 años de prisión y que finalmente culminó en 17.

En ningún momento los abogados señalaron ningún rasgo de inimputabilidad, es decir, que al momento de los hechos se hallase en estado de inconsciencia o que padeciera algún trastorno mental involuntario de carácter patológico o transitorio.

Carlos Gabriel Peña Leyva, de 36 años de edad, al momento de su sentencia fue responsabilizado de asesinar a su hijo José Carlos Peña Rodríguez.

Claves

Contradicciones

- Si bien la Ley contempla salvedades  para que los internos puedan ser hospitalizados fuera de las instalaciones penitenciarias, Peña Leyva no cumple los supuestos.

- El hombre no está en ningún reclusorio por motivos médicos, al parecer psiquiátricos, según los medicamentos que recibe, aunque nunca alegó esto en su juicio.