ENTREVISTA | POR GUSTAVO MENDOZA LEMUS

César Saldívar Fotógrafo

César Saldívar reconocido internacionalmente como "El fotógrafo del cine español", el creador regiomontano prepara la exposición Nada es lo que parece, en la que aborda el ataque a la casa de apuestas.

“Como artista, el Royale es un tema que duele mucho”

César Saldívar
César Saldívar (Especial )

Monterrey

Dos años y cientos de fotografías fueron el ejercicio de catarsis para que el fotógrafo César Saldívar pudiera sobrepasar la escena, primero del humo y después del casino Royale ardiendo por la tarde del 25 de agosto de 2011.

Después de hacer casi toda su carrera en España, Saldívar regresó en ese año a Monterrey para participar como jurado en el Festival Internacional de Cine, cuando la muerte de 52 personas en aquel atentado lo marcó en la habitación de su hotel.

"Al ver la escena primero en la avenida y después en la televisión, lo instintivo que hice fue tomar fotografías a la tele", detalla en su más reciente visita a la ciudad, la semana pasada.

Reconocido como "El fotógrafo del cine español", Saldívar trabaja en el proyecto que ha denominado Nada es lo que parece, una exposición para la Ciudad de México compuesta por 60 piezas.

Reconoce que la exposición "no es una denuncia ni un arribismo" al tema del Casino Royale, pero dicha tragedia sí produjo el impulso creativo.

Esta exposición está pensada para exhibirse a nivel nacional el próximo año, que sin duda será un homenaje a las 52 víctimas de la tragedia.

¿Cómo nace el nuevo proyecto en el que estás trabajando?

Se trata de un proyecto que aborda el tema de la violencia pero desde un punto de vista artístico. Nada es lo que parece nace el desafortunado día en que me toca presenciar, aquí en Monterrey, el ataque al casino Royale. Yo estaba participando como jurado en el Festival Internacional de Cine de Monterrey. Al transitar por la ciudad me tocó ver una nube de humo y luego al llegar a la habitación del hotel vi por la televisión esa tragedia.

Entonces ¿tienes dos años con esa imagen del casino y buscas superarla a través de tu trabajo?

Me acuerdo de varias sensaciones, es decir, yo estaba en una habitación solo viendo en una cadena de televisión local una escena, sin cortes ni edición, esa horrorosa e inolvidable memoria del casino incendiándose.

Viendo hacia atrás, el único elemento que tenía para defenderme era mi cámara, y yo que no hago fotografía digital hice fotografías a la televisión que transmitía esa escena. Es algo que no puedes premeditar porque fue un impulso del cual ahora tengo documentos fotográficos.

Al otro día me sorprendió mucho que el tema parecía no quererse abordar, había una especie de tabú, caso contrario cuando sucedió lo de Atocha (11 de marzo de 2004) que al otro día toda la gente salió a protestarle al gobierno por mayor seguridad.

¿El proyecto gira en torno al caso del Royale?

No pretende ser ni un proyecto de protesta, ni de denuncia ni de reclamo. Yo soy un ciudadano preocupado pero tampoco pretendo ser arribista; soy de Monterrey, nunca me he olvidado de ello, a pesar de que tengo por el mundo más de la mitad de mi vida, pero me duele lo que le pasa a esta ciudad.

La fotografía documental nos ha narrado con grandes ejemplos el desarrollo de esta guerra, ¿qué campo de acción ves para la fotografía artística en el tema?

Al día del incendio en el Royale sabía que de una manera u otra debía exorcizar eso de mi cuerpo y hacer una catarsis de ese dolor.

Arrojé las primeras imágenes sin entender que sería un proyecto y a las semanas siguientes seguí construyendo imágenes en mi estudio con conceptos y elementos que aludían al tema de la violencia pero también de la corrupción.

En Madrid seguí y me di cuenta que estaba insistiendo mucho en buscar esta narrativa. Ahí empecé a entender que debía abordar este tema.

¿En qué momento dejaste de hacer estas imágenes por impulso para dar forma completa al proyecto?

Al paso de un año y medio me di cuenta que esas series empezaban a ser repetitivas, que estaba siendo reiterado con ello. Fue ahí cuando noté que ya había sacado del cuerpo este dolor y que ya podía pasar a otro nivel para ser un proyecto público. Es un proyecto que tendrá una dedicación especial a las víctimas pero no por aprovecharse del tema sino por buscar crear una conciencia nacional, porque la violencia del narcotráfico es a nivel México e, incluso, Latinoamérica.

La tragedia del casino Royale provocó que poetas y escritores publicaran sus reflexiones en el suplemento Laberinto pero a nivel creativo no pasó más.

Es un tema muy difícil, primero como artista o creador es un tema muy duro de llevar adentro, pues al estar realizándolo créeme que duele mucho, es un dolor profundo. Si no estás impregnado de dolor la obra no puede ser verdadera, pues parecería superficial.

Ahí es donde creo que adolece la fotografía documental que se apropia de la realidad y la vuelve un documento. Tiene un valor por sí mismo y por ser un documento histórico, y aunque en unos casos tiene un valor artístico se circunscribe a la forma mientras que la fotografía de arte está más enfocada al contenido que a la forma.

En Nada es lo que parece vemos una imagen muy estilizada de lo que podría ser una ejecución, ¿qué buscas narrar con este proyecto?

Estoy usando mucho la figura humana para que el espectador se vea a sí mismo, que se vea en un espejo. Entiendo que lo que nos acontece en el tema de la violencia es complejo que más allá de responsabilidad a grupos criminales, más allá de responsabilizar a instituciones creo que los responsables también somos nosotros como sociedad, pues nada de esto es posible si nosotros no lo permitimos. Cuando todos nos decidamos un día a que no queremos violencia, ése día no habrá.

En un comienzo la exposición se iba llamar Yo amo la violencia, un tema muy duro pero que creo que está ahí muy adentro de nosotros.

¿Qué piensas de que se instale un memorial para honrar las víctimas del casino Royale?

Un memorial es obligado porque cada ciudad cuando tiene una tragedia, de una manera tiene a sus caídos en memoria continua.

Lo más inteligente, políticamente hablando, es crear un memorial porque es un espacio para que la gente de aquí respire. España insiste en olvidar a las víctimas del franquismo, pero ésas víctimas persiguen a España. El día que pongan un memorial se acaba el problema. Y en las Torres Gemelas hay un espacio de memoria, en Atocha se hizo lo propio, Hiroshima tiene el suyo, claro, no caben las comparaciones pero se hicieron para honrar a sus víctimas.