“Si querías aprender magia te hacías fotógrafo; todo era magia”

El artista regiomontano confiesa que pretendía ser cineasta; sin embargo, un viaje a París le cambió por completo la visión sobre el arte al que se dedica desde hace cuatro décadas.
Tras regresar de Francia, el maestro de la lente se dio cuenta que en el periódico no sabían revelar y echó a andar un nuevo laboratorio.
Tras regresar de Francia, el maestro de la lente se dio cuenta que en el periódico no sabían revelar y echó a andar un nuevo laboratorio. (Gustavo Mendoza)

Monterrey

Sentado frente a la computadora, Erick Estrada Bellmann trabaja revisando cientos de miles de imágenes las cuales ha recolectado en sus casi 40 años de trayectoria.

Sobre diversas cajas sobresalen sobres con transparencias, imágenes impresas, así como las viejas tiras de negativos que hoy podrían sorprender a más de un joven.

El fotógrafo regiomontano, galardonado en la XVI Bienal de Fotografía, señaló en entrevista con MILENIOMonterrey, que antes de dedicarse a la fotografía pensó en ser cineasta, en los tiempos que en Monterrey ser fotógrafo era casi lo mismo que ser mago.

¿Dónde naces y quiénes eran tus padres?

Yo nací aquí, en Monterrey. Estudié en el Colegio Internacional, la primaria, pero antes había estado en Xalapa, pues mi padre era médico militar. El colegio de primaria era metodista, entonces mi padre y mi madre llegaron a un acuerdo de dejarnos libres de religión hasta que cumpliéramos 18 años.

Mi padre era un médico de avanzada, transformó el sistema de vacunaciones y convirtió la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Autónoma de Nuevo León donde la biblioteca lleva su nombre. También mi madre era estudiante de medicina, conoce a mi padre y se casan por lo que deja por completo sus estudios. Pero a la muerte de mi padre, ella retoma sus estudios, ahora como licenciada en nutrición.

¿Cómo te interesas por la fotografía?

Cuando empiezo a trabajar en extensión universitaria (UANL) me entra el interés de estudiar cine. Yo estuve a punto de aventar la carrera de leyes, pero mi padre me dijo que por disciplina debería terminar.

Luego estudié comunicación en la Universidad de Monterrey (UDEM) y ahí vi la oportunidad de una beca con el Banco de México con la cual pude estudiar cine a París, donde daba clase casi toda la gente de Cahiers du cinéma, una revista que era muy fregona y que me cambió por completo la concepción de mi vida.

En el momento en que vas a estudiar cine a París en 1975, ¿cómo era considerada la fotografía en Monterrey?

Yo en ese tiempo todavía no me dedicaba a eso. Aquí la fotografía era vista como algo que se aprendía viendo a los otros, era algo muy mecánico pero también los fotógrafos guardaban con mucho cuidado los conocimientos que tenían, era magia. Si tú querías aprender magia te hacías fotógrafo pero no la ibas a divulgar. Entonces los que eran maestros de fotografía en la UDEM te enseñaban algunas cosas, pero todo era magia.

¿Cómo te cambió París?

Ahí aprendí que la fotografía te cambia la forma de ver las cosas. Allá todo era muy avanzado porque igual estudiabas la fotografía abstracta, a la documental, a la propuesta de autor; ya veías una cantidad de fotógrafos y de trabajos cuyas propuestas destacaban mucho.

La fotografía de prensa ahí la conocí realmente; los paisajes, disfrutar un paisaje es verlo, reverlo y reinterpretarlo. Pero todo fue muy rápido, ya en 1978 tuve mi primera exposición en el Palacio de Bellas Artes dentro del Segundo Coloquio Latinoamericano de Fotografía, ¡y eso que era un pinche desconocido!

¿Cuál fue tu primer trabajo pagado en la fotografía?

A mi regreso, el padre de un cuate de mi entonces esposa hacía proyecciones con 26 o 27 proyectores y producía animaciones, era lo que estaba de moda en aquel tiempo. Yo me volví loco con esos videos, después de conocer al señor él me empezó a pedir fotografías para sus videos. Primero me dio una lista con algunas cosas a fotografías, entonces yo me fui e hice las fotos. Pues de la primera lista me pagó todas y así me dio otra lista, para mí era un mundo porque yo había estado acostumbrado a trabajar sin paga.

¿Qué te dejó trabajar en la fotografía periodística?

A mi segundo regreso de Francia me empezaron a buscar de los periódicos de aquí. Una vez llegué y me dijeron que no había tomado bien un rollo, que salió velado lo que pasa es que no los revelaban bien o los echaban a perder; entonces en el periódico me pidieron que les diera clases y echara andar un nuevo laboratorio. La verdad es que les valía madres, no tomaban tiempos de revelado, reutilizaban los químicos tantas veces que ni servían, les tuve que decir que su pinche magia tenía que actualizarse.

Otra cosa, antes no se le daba crédito al fotógrafo cuando las imágenes salían publicadas, también me tocó cambiar parte de eso al menos en las secciones de sociales y publicitaria.

No sólo fue develar la magia sino ir promoviendo que la fotografía se considere un arte en la ciudad.

No había nada en la foto aquí, te digo en un laboratorio de un fotógrafo todavía se manejaban por experimentos, ¡no había nada, cabrón, revelaban al ahí se va!

¿Qué estás haciendo con tu archivo fotográfico?

Me gustaría tener más tiempo. Quiero ver cómo me organizo, ahorita tengo un trabajo que lo quiero hacer publicación sobre la Virgen de Guadalupe, donde combino imágenes de casi toda la frontera México americana donde Joaquín Hurtado me está facilitando los textos.

Tengo una serie de fotografías, que serán unas 450, donde están toda clase de personalidades y personajes, la cual he llamado “Retratos al vuelo” donde está (Fernando) Botero, Carlos Fuentes, Alicia Alonso, el maestro Silvino Jaramillo, no sé hay una cantidad de gente y muchos ya no están con nosotros.

 ¿Qué te ha dejado la fotografía?

Ahorita hay algo que me hace valorar de una manera muy diferente lo que he hecho, y me he vuelto más exigente con mi trabajo. Esta enfermedad me exige, me hace pedirme más y ahora le doy lo que tengo, lo que  puedo y lo que me deja. Pero creo que uno nunca está conforme con su trabajo, uno siempre está buscando hacer lo mejor, y eso es lo que estoy viviendo ahorita.