Viven calvario para visitar a los reclusos

Cargando bolsas con comida y ropa, los familiares de los reos esperaron pacientemente.
Las largas filas se formaron desde antes del amanecer.
Las largas filas se formaron desde antes del amanecer. (Roberto Alanís)

Monterrey

A dos días de los hechos sangrientos en el penal del Topo Chico, familiares de los internos vivieron estrictas reglas para poder ingresar de visita al reclusorio.

Aún no amanecía y ya la larga fila de personas se observaba frente a la puerta sur de la cárcel.

Cargando bolsas con comida y ropa, los familiares de los reos esperaron pacientemente.

Algunos otros se acercaron para observar las listas que todavía estaban pegadas en la pared con el nombre de los reclusos trasladados a otros penales.

La tardanza en el horario de entrada, que era a las 08:00 y se corrió hasta las 10:00, hizo que la desesperación se apoderara de las familias de los reos.

La inquietud se incrementó cuando, a través de Fuerza Civil, se dio la orden de que los menores de edad no entrarían a visita.

Esta disposición encendió los ánimos, e incluso hubo quienes comenzaron a maldecir a las autoridades estatales.

Frente a la puerta de acceso, a cinco metros de distancia, fueron colocadas varias veladoras en forma de cruz.