Villagrán luce obras… pero en los table dance

Varios de los establecimientos cerrados tras la crisis de inseguridad se encuentran en remodelación, advierten vecinos de la zona.

Monterrey

La avenida Villagrán con sus cines, tepacherías y taquerías como la de la célebre Doña Petra, sin olvidar la frutería Torres, pasó de ser un paseo familiar a una zona de tolerancia insegura e insalubre.

Lo que por décadas se significó como símbolo y orgullo de Monterrey, entró en un "estado de descomposición" lo que provocó que se terminara con una tradición.

Al finalizar el siglo pasado, como dándole la bienvenida al nuevo milenio, empezó la decadencia de esa arteria con la proliferación de cantinas y antros.

Pero una balacera con saldo de 20 muertos y cinco lesionados en el interior del antro Sabino Gordo el 8 de julio del 2011, fue el motivo por el que se cerraron los table dance y desaparecieron los demás bares.

Pero los regiomontanos que viven en las calles aledañas, como Álvarez, Amado Nervo entre Reforma y Espinosa están preocupados, dice Gloria Saldívar García, quien recuerda la época de oro de Villagrán pero lamenta su descomposición, pero advirtió que algunos table dance se están remodelando.

El Sabino Gordo, que por años estuvo cerrado, luego de la masacre, luce una fachada nueva, se cubrieron los orificios de las balas de armas largas en su fachada.

En el interior, seis albañiles laboran en la remodelación del inmueble que seguramente pronto anunciará su reapertura.

En ese mismo contexto están los table dance el Givenchy's Mens Club y el Tangalay, que se ubican entre Carlos Salazar y General Treviño.

Lo mismo que el Infinito, famoso lugar que ocupó el espacio que tenían un famoso restaurante de mariscos El Suez y lo que por años fue el restaurante de Doña Petra.

Se advierte que la Frutería Torres, ubicada en la esquina de Villagrán con General Treviño y anteriormente estaba enfrente de esta esquina, famosa por sus jugos y su selecta variedad de frutas, está cerrada.

Donde estuvo el cine Bernardo Reyes, ahora es un terreno baldío, que luce con yerbas crecidas y saltan las ratas y ardillas.

A su lado, sólo el cascarón queda de lo que fue el Cine Encanto, que después cambió el nombre por el de Vistarama.

La esquina del famoso Ariel, bar con billares, al estilo texano, muestra matorrales crecidos lo que comprueba el descuido en el que se encuentra.

A la altura de la calle Tapia, hay dos hoteles de paso, cuyo costo es de 100 pesos por pareja y tres horas; en tanto que a la altura de Arteaga, hay una sala de masaje en donde el costo por el servicio es de 90 pesos.

Pasando la calle Espinosa al norte, se advierte un escenario mejor, sigue el restaurante La Jaibita, que data de más de 60 años.

La pregunta que se hacen los vecinos es hasta cuándo las autoridades van a permitir que Villagrán siga siendo una arteria insegura, donde el vicio y la prostitución se mantiene.