Sonideros resuenan en la colonia Independencia

El viernes se dio el evento titulado "La Independencia: Territorio Sonidero", donde además de la conferencia hubo venta de música, exposición de discos y un bailongo que se extendió hasta las 22:00.

Monterrey

Con los bajos del wafle resonando en la explanada de la Escuela Adolfo Prieto, el grupo de sonideros de la colonia Independencia relatan sus anécdotas entre el público que se detiene.

De fondo suenan las cumbias y vallenatos don Gabriel Dueñez recuerda los inicios del sonidero, cuando toda la colonia Independencia sonaba al mismo son.

El viernes se dio el evento titulado La Independencia: Territorio Sonidero, donde además de la conferencia hubo venta de música, exposición de discos y un bailongo que se extendió hasta las 22:00.

En la charla participaron los sonideros Paco Silva (Tropa Colombiana), Gabriel Dueñez, Jorge Rada y Henry Murillo. El evento estuvo organizado por Conarte y la Facultad de Artes Visuales (FAV).

Gabriel Dueñez, del sonidero Dueñez, habló con MILENIO Monterrey sobre sus inicios como sonidero y de la llegada de este género musical a la ciudad.

"Yo nomás oía las trompetas que sonaban muy fuerte en los bailes, y luego andaban anunciando en la colonia que el baile del Sonido Panamá y que el Sonido Murillo, entonces yo decía que alguna vez iba tener y mi sonido y mire que se me concedió un día tener un sonido", recordó

¿En qué época empezó a trabajar como sonidero?

"En los años 60, cuando la época del rock que estaba Vianey Valdez, los Apson entonces andaba haciendo mis pininos en la música".

¿En dónde compraba los discos?

"Pues los traíamos de la ciudad de México y de Colombia, aquí también se conseguían pero eran discos muy caros. Nos íbamos unos cinco o seis sonideros a México, fuimos de los primeros que traíamos los discos desde allá. Todo el día los anduvimos buscando pero ya tarde dimos con la persona adecuada, ¡nombre, veníamos bien contentos!".

De una manera u otra, ustedes llenaban de música la ciudad con el sonidero

"Cuando tocábamos allá en la cima del cerro poníamos la trompeta y cuando era de noche, como a las 6 o a las 8, pues se oía hasta abajo. Por eso a las 10 u 11 de la noche quitábamos la trompeta porque sí se oía mucho para abajo", dijo.