“Estamos ante una comunidad sin ley, un Estado sin ley...”

El autor de 'Huesos en el desierto', Sergio González Rodríguez, consideró que existe descomposición social, pues ya no hay sitios seguros.
Habló sobre su trabajo en el Encuentro Internacional de Escritores.
Habló sobre su trabajo en el Encuentro Internacional de Escritores. (Gustavo Mendoza Lemus)

Monterrey

Que la gente se esté manifestando en las calles, como los más de cinco mil que se vieron el jueves por la noche en Monterrey, es un reflejo del cansancio de la gente por la falta de seguridad en su vida diaria, afirmó el escritor Sergio González Rodríguez.

Autor del título Huesos en el desierto, González estuvo acompañado por el escritor Diego Osorno en el auditorio del Museo de Historia Mexicana (MHM), donde habló sobre su trabajo literario en la XIX edición del Encuentro Internacional de Escritores.

En entrevista con MILENIO Monterrey expuso que las autoridades tienden a minimizar el problema o desestimar las marchas sociales "al asociarlas a gente de izquierda", cuando en realidad el problema es mayor.

En la imagen que vimos del rostro desollado de, supuestamente, uno de los normalistas de Ayotzinapa, ¿qué nos quieren decir con ese acto, cuál fue el mensaje?

Creo que es una acción intencionada obviamente por un psicópata, o varios, que ya no tienen algún límite frente a la realidad, recordemos que el temperamento psicópata está graduado y, dado que no hay castigo para ellos, van desarrollando cada vez mayor capacidad criminal.

Ellos son insensibles al dolor y buscan crear en la gente un mecanismo de terror o pánico que permita desligar el terreno de la realidad y absorber todo el mundo cotidiano nuestro, y llevarlo a su mundo de negación de la vida.

El arrancarle los ojos fue un acto muy simbólico, pues lo hacen para desposeerlo de la atrocidad que ellos cometieron, es decir "no me viste cometer este acto"; lo más atroz que es quitarle el rosto, indica desposeerlo de toda identidad, de decirle "tú no vales nada frente a nosotros".

El jueves vimos un acto inusitado en Monterrey con casi cuatro mil manifestantes en las calles.

Estamos ante una comunidad sin ley, un Estado sin ley y un país sin ley, como lo vengo diciendo de hace tiempo.

Creo que no hemos calibrado hasta qué profundidad ha llegado esta descomposición social, donde ya no hay ley y todo está sujeto a la dinámica de la violencia. Las personas ya no tienen espacios públicos seguros, el estado ya no cumple su función de dar seguridad pública y a nivel del poder mismo se tiende a minimizar este problema: "no es tan grave esto, no sé por qué están protestando" y lo rebajan a un pleito político ideológico al señalarlos como "del PRD o simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador", cuando el problema va más allá, y en esto perdemos de vista lo más importante, que es ver a una sociedad muy desesperada porque no hay seguridad.