“La imposición se convirtió en pasión para Rosenda”

Lo que al principio se trató de una investigación del arqueólogo e historiador Enrique Tovar Esquivel sobre fotografía funeraria, trasmutó en un gran hallazgo: el acervo de Rosenda Villanueva ...
Su material es de alto valor histórico, menciona el autor del volumen.
Su material es de alto valor histórico, menciona el autor del volumen. (Gustavo Mendoza Lemus)

Ser fotógrafa, vivir en Doctor Arroyo y en 1940 debió ser todo un suceso, y cuando se revisa a detalle el acervo de doña Rosenda Villanueva Pardo, se encuentra con un rico patrimonio del sur de Nuevo León.

La historia de esta peculiar fotógrafa fallecida en 2012, es rescatada y difundida en el libro Rosenda Villanueva Pardo. Una fotógrafa del sur de Nuevo León, bajo la investigación de Enrique Tovar Esquivel y publicado por la UANL.

El título cuenta con más de cien fotografías, donde se pueden apreciar retratos de los habitantes del pueblo y rancherías cercanas, además de tradiciones, eventos políticos y hasta la llegada de un avión a Doctor Arroyo.

Tiene además una serie de postales con imágenes de Rosenda, además de un capítulo dedicado a la fotografía funeraria, de Julia Santa Cruz Vargas.

De familia humilde, doña Rosenda se dedicó a la fotografía, empleo que ejerció de 1940 hasta poco después de 1975, pues con la llegada de la película a color ya no quiso ejercer el oficio.

El libro se presentará el domingo 8 de febrero al mediodía en la Casa Universitaria del Libro (Padre Mier y Vallarta, centro) donde además se exhibirán fotografías de la autora de Doctor Arroyo.

¿Cómo y cuándo surge el rescate de este acervo?

Este libro surge a raíz de una investigación que estoy realizando sobre la fotografía de difuntos, y un buen día en Doctor Arroyo encontramos un lugar que venden artículos fotográficos y junto a mi esposa Sara platicamos con el propietario, quien nos dijo que antes de él existió otra fotógrafa, la cual tenía poco tiempo de morir. Pero además nos dijo que la familia de esta fotógrafa vivía a la vuelta de su negocio, entonces fuimos con la familia.

Y sí, nos abrieron las puertas de su casa, nos enseñaron algunas fotografías y nos interesó de sobremanera su historia, no sólo porque estábamos en uno de los municipios más alejados del estado, sino porque era mujer, una dama que desde 1940 y hasta 1979, retrató todo lo que sucedía en su pueblo.

¿Cómo se conservó este material? La mayor parte de sus negativos se perdieron, estaban en un cuartito de su casa en Doctor Arroyo al que nadie de la familia acudía y un buen día una lluvia tumbó el techo de viguería y todo lo echó a perder.

Lo que se salvó fue gracias a una hija que se encargó de recolectar todos los negativos que tenían los hermanos y ella es la que ha cuidado este patrimonio.

Estamos hablando que en el libro aparecen poco más de cien fotografías, pero su hija debe de tener unas mil en resguardo. A eso habríamos que sumarles todas las que se perdieron porque durante muchos años los retratados iban con doña Rosenda a comprarles los negativos originales, que ella cuidaba con perfecto orden.

¿Cómo llega Rosenda Villanueva a la fotografía?

Es muy interesante. Ella estudia la primaria hasta el sexto grado, que para aquella época y más en Doctor Arroyo era todo un triunfo porque las niñas si bien llegaban al cuarto grado, de ahí se iban de maestras o las demás se casaban.

Un buen día, el alcalde del pueblo le pide a sus papás que la quiere como maestra, entonces don Francisco (padre) le dijo que no al alcalde y, como su papá era amante de la fotografía, la mandó a estudiar con don Martín Perales, que para ese tiempo se trataba ya del cuarto fotógrafo en la historia de Doctor Arroyo.

Entonces, ¿hay o existió una tradición de la fotografía en Doctor Arroyo?

Sí, estamos hablando que para comienzos del siglo XX ya había otros fotógrafos en el pueblo y es algo que vemos en el libro.

La imposición del padre porque estudie fotografía se convirtió en una pasión para Rosenda.

En el libro se cuenta la historia de cada imagen, ¿por qué lo decidieron así?

Cuando tuvimos el acervo pensamos eso, en que no queríamos sólo un álbum de fotografías, pues sería lo más sencillo, sino que buscamos que cada imagen nos hablara.

Cada foto es un documento, los cuales pueden ser leídos, donde se nos habla de tradiciones, vida cotidiana, actividades sociales, políticas; entonces pretendimos contar la historia de esas imágenes.

Por ejemplo, tenemos la imagen de una procesión de ceras, la cual es una tradición donde se regalan ceras a la Virgen de Guadalupe cada 12 de diciembre, y esas mismas ceras al año siguiente se las compran a la misma iglesia, y es así que el templo se hace de capital. Esa historia la sabemos gracias a la fotografía.