Revive historias centenarias

María Pérez Sifuentes, risueña, de alma joven, fue una de las 21 personas homenajeadas en el Día del Adulto Mayor.
Acudió al festejo del DIF.
Acudió al festejo del DIF. (Sandra González)

Monterrey

Sobrevieron a la Revolución, son de una generación de nombres peculiares, la mayoría de ellos, trabajaba en ranchos, la mayoría de ellas, se casaron jóvenes y tuvieron muchos hijos. Son los centenarios de Nuevo León, que fueron reconocidos en el Día del Adulto Mayor.

María Pérez Sifuentes, risueña, de alma joven, fue una de las 21 personas homenajeadas.

Un ataque de risa al cuestionarle su edad marcó aún más las arrugas de su rostro, el que se cubría con las manos como una adolescente apenada.

"Veintiséis", respondió, igual que el número de hijos que tuvo. "Bueno 106 y 26 hijos, pero di que tengo 26", y su sonrisa contagió a los que compartían la mesa, que estalló en carcajadas.

Vivió en la sierra al sur de Nuevo León, acarreó agua y pastoreó rebaños en su juventud.

Tuvo su historia de amor con uno de los trabajadores de su padre que se la robó y la desposó. Con el procreó 26 hijos, la vida le quitó a 19 y el tiempo le arrebata a los siete que le quedan, quienes no pudieron acompañarla al festejo.

"Tuve 26 hijos, unos murieron a los 19 y 18, luego otros", acotó como si los recuerdos hubieran sido borrados. "Me quedan siete, pero uno anda en el otro lado así que nada más me quedan seis".

A través de su piel ya se asoma el entramado de venas, y a través de sus ojos los recuerdos que la hacen todavía feliz.

"¡Uy! Allá en mi juventud le ayudé a mi viejo pastoreando en la sierra, siempre fuimos pastores y yo andaba subiendo y bajando la sierra. Me llevaba dos tinas de agua en los brazos y una barra en la cabeza, así andaba no que ahora se casan todas cursientas y están enfermas de la flojera", dijo.

El DIF de Nuevo León les realizó un festejo en donde las autoridades se comprometieron a gestionar mayores apoyos para este grupo de la población.