Responsabilidad compartida, pero no totalmente asumida

Se trató de reunir a autoridades municipales para firmar un convenio de colaboración, sin embargo, esto no se consolidó.
Un inadecuado manejo industrial y negligencia humana, principales causas de las afectaciones.
Un inadecuado manejo industrial y negligencia humana, principales causas de las afectaciones. (Jorge López)

Monterrey

La vigilancia y el cuidado de los ríos y afluentes está a cargo de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), según la Ley de Aguas Nacionales y su reglamento.

Aunque se trata de un organismo autónomo, la Conagua depende directamente de la delegación de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en Nuevo León.

El artículo 9 dice claramente que entre las atribuciones de la Comisión está: "Administrar y custodiar las aguas nacionales y los bienes nacionales a que se refiere el Artículo 113 de esta Ley, y preservar y controlar la calidad de las mismas, en el ámbito nacional.

Además, también le da la potestad de vigilar el cumplimiento de la ley y aplicar las sanciones que le corresponda ejercer.

Ninguna de las dos dependencias cuenta con el personal suficiente para vigilar la extensión del río Pesquería y evitar que éste sea el destino de basura y desechos tóxicos.

Sin embargo, en el Capítulo I de la normativa nacional "Prevención y Control de la Contaminación del Agua", también otorga al estado y los municipios la facultad de preservar las condiciones ecológicas de las aguas nacionales.

"En concordancia con las Fracciones VI y VII del Artículo 7 de la presente Ley, es fundamental que la Federación, los estados, el Distrito Federal y los municipios, a través de las instancias correspondientes, los usuarios del agua y las organizaciones de la sociedad, preserven las condiciones ecológicas del régimen hidrológico, a través de la promoción y ejecución de las medidas y acciones necesarias para proteger y conservar la calidad del agua, en los términos de Ley", señala el artículo 85.

Hasta el momento, ni los representantes de los municipios ni el Gobierno del Estado han establecido mecanismos de coordinación para evitar las problemáticas que desgastan cada vez más el cauce del río Pesquería.

Aunque a principios de esta administración federal se trató de reunir a los ediles de los municipios de Escobedo, García, Apodaca y Monterrey para firmar un convenio de colaboración en materia de la vigilancia y el cuidado de la afluente, a un año del inicio de las pláticas entre autoridades, no ha habido ningún avance sustancial.

El retiro de los munícipes del Partido Acción Nacional (PAN) de la mesa de diálogo con el Gobierno Estatal ha frenado estos avances.

Mientras tanto, amparados en que no tienen prerrogativas para vigilar las inmediaciones del afluente, o para detener y sancionar a quienes descubran contaminando el río, las autoridades poco a poco dejan languidecer al río Pesquería y sus aportaciones a la ecología local.