Recuento de una odisea urbana en Guadalupe

Escombro, bancas, macetas, una motocicleta e incluso un asador
Por causa humana o de la naturaleza, los impedimentos abundan.
Por causa humana o de la naturaleza, los impedimentos abundan. (Eduardo Mendieta)

Guadalupe

Un caso al azar: la calle Rancho Los Lirios, entre Rancho La Escondida y avenida Profesor Israel Cavazos, antes llamada Avenida México. Colonia Rancho Viejo, municipio de Guadalupe, Nuevo León. El punto elegido para realizar un breve conteo de obstáculos en las banquetas. El recorrido inició en la acera poniente de la calle mencionada y avanzó un total de 26 casas.

Bordos de cemento, escalones, destrozos en banqueta, mecedoras, macetas, desniveles, rampas, una motocicleta, blocks, registros expuestos, escombro y hasta un asador. En algunos casos, los vecinos, ante la falta de cocheras, han usado la acera como una extensión de sus casas. Deliberadamente o por ignorancia, la obstrucción de la acera parece no tener fin.

Un tope de drenaje por aquí, una maceta por allá; una banqueta levantada y escombro más allá. En bicicleta o patines, es imposible realizar el recorrido, por lo que resulta más seguro hacerlo sobre la calle, pese a los riesgos por el tráfico vehicular.

Apenas se ha pasado la primera casa del tramo seleccionado y aparece el primer obstáculo: un bordo de concreto, donde se acondicionó una pequeña tubería de drenaje que permite la fluidez de la descarga hacia la calle. Casi de inmediato, el caminante se topa con un escalón de concreto para accesar a la segunda vivienda.

Un metro después, hay un registro expuesto sin tapa, pero lleno de tierra y basura. Apenas se va en la tercera casa, dos macetas medianas estorban al paso. Más adelante, otro bordo de concreto levantado por los mismos vecinos, aporta a la causa del intento de ir por la banqueta. Es evidente además, que la acera está levantada y quebrada a causa del crecimiento de un árbol.

Esto no acaba. Aparece un tercer tope de concreto, éste abarca a la acera de lado a lado. Unos pasos más adelante, una mecedora colocada en el centro de la banqueta, por lo que hay que sacarle la vuelta. Sorteado el obstáculo y sin haber pasado de la cuarta parte de la calle, otro escalón fue construido sobre el cordón sin que este sitio le corresponda. La banqueta en general luce levantada y agrietada.

El experimento continúa. El siguiente obstáculo de la acera es un tronco acondicionado como banca por los colonos y enseguida, tres bordos, de concreto al igual que los anteriores, le quitarían la intención a un adulto mayor o a una persona en silla de ruedas de continuar su ruta por ahí. Eso sin mencionar la existencia de más grietas y destrozos en el camino.

Si el camino fuese un texto, éste sería el equivalente a uno infestado de puntos y seguido. A continuación el transeúnte se topa con dos botes de basura, uno mediano y uno pequeño. Y un frondoso arbusto que eligió el centro de la banqueta como el sitio idóneo para crecer gracias a las recientes lluvias. Luego, un registro de drenaje sin tapa. El trayecto se torna complejo si se le suman los destrozos y otro tramo de la acera levantada por las raíces de árbol. Más un bordo más. Y otro escalón en la banqueta destrozada.

Otro par de bordos son incluidos en el conteo de obstáculos. Más un enorme asador de hierro y madera, estratégicamente colocado a la mitad de la banqueta, que también en esta parte luce quebrada. Luego, el cordón diseñado para el paso peatonal es utilizado como estacionamiento para una motocicleta.

Otro bordo. El décimo del tour. Más cuarteadoras y topes de concreto. Después, alguien colocó una pila de blocks.

Otros escalones y más macetas. A la multiplicación de los bordos y escalones hay que agregar piedras, dos montones de escombro, un desfile de ocho macetas, un bote grande de basura. Una mecedora más y otro escalón. El remate de la travesía lo conforman un desnivel hecho ex professo en la banqueta, más una rampa invasora para automóvil.

En total, un estimado de 54 obstáculos, que representaría poco más del doble de las 26 casas ubicadas sobre esta acera elegida al azar. Es decir, por lo menos dos obstáculos por vivienda.