Proteger espacios culturales de NL: ¿para qué sirve?

Ante las reacciones del gremio artístico, amas de casa, familias y otros grupos ajenos a los creadores por la inminente reubicación del TEP de su sede para instalar oficinas de Desarrollo Social, ...
Hace una semana, en la Escuela Adolfo Prieto comenzó la resistencia contra dicho cambio.
Hace una semana, en la Escuela Adolfo Prieto comenzó la resistencia contra dicho cambio. (Gustavo Mendoza)

Monterrey

Durante toda la semana se organizaron actividades culturales para manifestar el rechazo de una comunidad ante el posible cambio de vocación de la Escuela Adolfo Prieto, sede desde 2009 del Taller de Experimentación Plástica (TEP), que sería removido para ceder el espacio a oficinas de la Secretaría de Desarrollo Social.

Los primeros en hacer eco de la noticia fueron los artistas, la llamada comunidad cultural. Pero con el paso de los días amas de casa, familias, jóvenes y empleados se dieron cita al Parque Fundidora y tomaron como suya la iniciativa.

La máxima muestra de apoyo al recinto cultural se evidenció la noche del miércoles, cuando más de 600 personas acudieron a la firma de apoyo a la Escuela Adolfo Prieto.

A partir de ahí surgió una pregunta: "¿Y si se gana el espacio qué sigue?".

En el TEP se dan talleres, cursos y diplomados para artes plásticas, música, video, fotografía y danza, la mayoría a precios simbólicos, y variaban entre los enfocados a principiantes y de nivel avanzado.

Tras la semana de protestas, los talleres salieron a la explanada del edificio, a través de sesiones gratuitas para quienes quisieran aprender dibujo o danza.

De continuar con su vocación cultural, ¿el espacio debe seguir tal cual o abrir más su oferta a una comunidad deseosa de arte?

"Creo que los espacios culturales son nuestros y siempre recomiendas a que los demás lo hagan propios, no son sólo para la comunidad general. Si pedimos este espacio es porque lo queremos, y a la comunidad en general, y a los artistas, les toca decidir qué hacer de aquí para adelante", expone la coreógrafa y directora de Teoría de Gravedad Aurora Buensuceso.

Para Joel Morales, promotor de lectura, el espacio es público, y por ello está abierto para que la comunidad haga uso de él.

"¿Estamos defendiendo el estado de confort de un grupo selecto? Creo que si sólo es eso no puede quedarse así, debería venir una nueva forma de operar al espacio", opina.

Puentes con la comunidad

Desde el lunes, las paredes externas del edificio que sirvió como escuela para los hijos de los trabajadores de la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, luce pancartas que reprueban el posible cambio.

Destacan una docena de dibujos hechos por niños que visitan el Parque Fundidora, donde está ubicado, y que se unieron a los talleres gratuitos de dibujo. "Estamos rescatando al arte", se lee en uno de ellos.

Las protestas han servido para que mucha gente que no conocía el espacio ahora lo reconozca como necesario para la ciudad, indica el escritor Ricardo Díaz.

"Mucha gente ahora va querer ser parte de esto, ya dejó su firma y se interesó por el problema", agrega.

Ayer, durante la celebración del Encuentro Estatal de Promotores Culturales, el tema estuvo presente en pasillos y mesas de trabajo.

Armando Chaires tiene más de 40 años de trabajo en comunidad, acercando el teatro a niños de la calle, pandilleros y drogadictos del área metropolitana. La experiencia le indica que hay muchos artistas en la calle, sólo que pocas veces reciben la información necesaria para integrarse en los proyectos culturales del estado.

"Generalmente las escuelas de arte son muy elitistas, hay muy poco trabajo de involucramiento con la comunidad. Hay que invitarlos, no sólo a que vengan a ver los espectáculos sino que se conviertan en actores de la cultura", comenta.

Un problema tangible, comenta la coreógrafa Cinthya González, son los recortes presupuestales que registra el área cultural año tras año.

"Los políticos culturales son muy de números, quieren que se incremente la oferta pero con el menor presupuesto posible. Y nosotros sabemos que en arte y educación no todo es numérico, creo que debemos replanteárselo a los directivos: tender mayores puentes a la comunidad", dijo.

Detalles

A decir de la coreógrafa Cynthia González, la política cultural ha sido más de números y menos de calidad, y buscan más oferta, pero invirtiendo menos recursos para los proyectos.

Para Joel Morales, promotor de lectura, hay que preguntarse si las acciones buscan defender el confort de un grupo selecto, o buscan el beneficio colectivo.