Prefieren a Monterrey para buscar trabajo

Investigaciones señalan que el 22.48 por ciento de los indígenas económicamente activos se dedican al servicio doméstico.
La Alameda Mariano Escobedo sigue siendo un punto de reunión.
La Alameda Mariano Escobedo sigue siendo un punto de reunión. (Roberto Alanís)

Monterrey

Monterrey es el segundo destino nacional de migración interna, encabezada por integrantes de comunidades indígenas procedentes en su mayoría de las tres huastecas (potosina, tamaulipeca y veracruzana).

El último censo de población y vivienda realizado por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística mostró que viven en Nuevo León 42 mil hablantes de lenguas originarias, de los cuales el 52 por ciento son mujeres.

Séverine Durin, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores de Antropología Social (Ciesas) Noreste, y quien tiene más de una década analizando el papel de las comunidades indígenas en la ciudad, señala que el 22.48 por ciento de los indígenas económicamente activos se dedican al servicio doméstico y el 80 por ciento son del sexo femenino.

De este grupo, un 12 por ciento vive en las casas donde trabaja, residencias ubicadas en los municipios de San Pedro Garza García, Monterrey y Guadalupe.

El primer problema al que se enfrentan las mujeres indígenas es el desconocimiento de los usos y costumbres, así como las necesidades de un hogar en la ciudad, lo que se traduce en la primera confrontación y maltrato por parte de sus jefes.

"Es una cuestión como de lotería, porque depende mucho de la jefa, si tienes una buena, te va a explicar cómo hacer las cosas, pero hay otras donde hay menos paciencia y allí es donde se enfrentan a la humillación", relata la investigadora.

Estas situaciones perpetúan el estereotipo de que las mujeres, especialmente las de origen indígena "no saben hacer nada", por lo que la primera parada de estas migrantes en el área metropolitana de Monterrey es la discriminación.

El trabajo puertas adentro puede brindar la oportunidad de la seguridad de una casa y alimentación, pero también se presta a la explotación laboral, explica la investigadora del Ciesas.

"Hay patrones que una vez que las chicas terminan sus labores en casa, las llevan a los negocios o casas de sus hijas; o bien quedan en una percepción salarial a la que después les descuentan una parte por concepto de alimentos o habitación", señala.

En la calle, el abuso de autoridad es el principal conflicto, debido a que los integrantes de la comunidad indígena en el estado, acostumbran tener ciertos nichos de reunión como la Alameda Central Mariano Escobedo o bien la Macroplaza, espacio de convivencia, pero también escenario de abusos por parte de policías, taxistas y prestadores de servicios.