ENTREVISTA | POR DANIELA MENDOZA

Polo Sánchez Víctima de discriminación laboral

El ingeniero de 33 años, diagnosticado como seropositivo hace cuatro, ha perdido tres empleos en cuanto se conoce su condición médica. El suyo es otro ejemplo de discriminación en Nuevo León. Desde hace cuatro meses está desempleado.

“Pocos levantamos la voz porque el miedo es muy grande”

Acudió ante la CEDH, la Procuraduría de la Defensa del Trabajo y la Conapred por la divulgación de datos confidenciales a otros empleadores.
Acudió ante la CEDH, la Procuraduría de la Defensa del Trabajo y la Conapred por la divulgación de datos confidenciales a otros empleadores. (Cuartoscuro)

Monterrey

La posibilidad de un ascenso laboral llevó a Polo Sánchez al desempleo.

Al joven ingeniero de 33 años le solicitaron exámenes clínicos para completar el protocolo, su condición de la salud, misma que conoce y trata desde hace 4 años, salió a la luz y fue despedido.

Desde entonces ha logrado entrar a otras dos empresas, donde las cosas comienzan bien hasta que piden recomendaciones y los antiguos jefes revelan que es seropositivo, contraviniendo leyes federales de trabajo y normativas estatales en relación a la protección de datos personales.

Hace cuatro meses que no consigue empleo. Teme atravesar por la misma situación, pues la empresa que le mandó realizar el primer análisis siga dando a conocer los resultados a potenciales empleadores.

"Empecé a trabajar en la empresa Navistar, pero por medio de una outsorcing de nombre DSH en septiembre de 2012, era coordinador de materiales. Todo estuvo bien por 10 meses, porque me promovieron para la planta, me ofrecieron un ascenso en base a mi buen desempeño, y por ello me solicitaron una serie de requisitos, entre ellos una batería de análisis.

¿Señalaste tu condición de salud?

En ese momento no, pero cuando llegaron los resultados y me citaron, señalé que tenía varios años viviendo con esta condición recibiendo la atención necesaria. También me dijeron que además del VIH había salido positivo por alguna sustancia ilegal en la prueba antidoping y por política de la empresa no podrían tenerme entre sus filas.

Nunca he consumido drogas y se los hice saber, manejando la posibilidad de que quizá se tratara de algún multivitamínico que consumo por mi condición. Ellos se portaron de modo muy sensible y al final me dieron la oportunidad de entregar un examen en un laboratorio por fuera, pero tenía que ser en sangre y no encontré ningún lugar que hiciera eso, sólo me dieron dos días. Dijeron que tenían que darme de baja, me liquidaron con lo que marca la ley y me dieron una constancia laboral.

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Polo no quiso interponer una denuncia, deseaba seguir adelante con su vida, y a los 15 días de haber perdido su empleo ya estaba trabajando en otra empresa ASF Logística, una agencia aduanal en Apodaca.

Al cumplir con el perfil deseado sus nuevos jefes le solicitaron que se presentara inmediatamente y sobre la marcha cumplirían los requisitos de contratación, entre ellos solicitar referencias en su anterior empleo.

Durante 15 días, las cosas trascurrieron normalmente, hasta que al ir completando los requisitos de la Dirección de Recursos Humanos empezó a sufrir acoso y hostigamiento de sus compañeros, dejándole entrever que sabían sobre su condición de salud.

¿Qué pasó en el siguiente trabajo?

Empecé a sentir un ambiente laboral de discriminación, comentarios con respecto al sida; mis jefes directos comienzan a presionarme, hubo comentarios desagradables y ejercieron presión para que me retirara de la empresa.

Yo estaba nervioso y confieso que cometí un error en mis labores, no considero que esto haya sido lo suficientemente grave para mi despido, pero de allí se agarraron para despedirme. La jefa me dijo que en base a eso se me tiene que rescindir el contrato porque dicen que no estaba calificado para el puesto; me liquidan nuevamente.

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Es en este punto que decide acudir ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, ante la sospecha de que su condición de salud era indebidamente revelada por sus antiguos empleadores, lo anterior debido a que en esta empresa no le realizaron exámenes clínicos y él tampoco reveló la situación.

En este punto lo canalizan con la Procuraduría de la Defensa del Trabajo, donde se inician acciones contra la outsourcing DSH y Navistar.

También interpuso una queja ante la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), que sigue en proceso, pero que ante un cambio de personal ha sufrido lentitud en su procesamiento.

Al momento en que comienzan las citas conciliatorias, ambas empresas niegan haber revelado la condición de Polo a los subsecuentes empleadores y aceptan tomar cursos de sensibilización en torno al VIH-sida.

Con la confianza del proceso iniciado, acude a una tercera entrevista de trabajo a una empresa de nombre Cargo Quin SA de CV, a donde se presenta a trabajar, pero permanece su primer y segundo día en la empresa esperando en una sala de espera la capacitación prometida.

"Nadie se acercó a mí en casi dos días, me salí y ya no regresé", dice.

¿Cuál es tu situación ahora?

Estoy desempleado y tengo miedo de acudir a pedir un nuevo trabajo, porque mi caso ante las autoridades no se ha resuelto y el temor es que vuelvan a revelar mi condición de salud, son datos sensibles, así los maneja la Ley de Protección a Datos Personales.

¿Habías sufrido discriminación antes de esto?

Nunca. Mi familia, mi círculo cercano de amigos lo sabe, recibo atención médica en el Capacits, donde recibo un buen trato. Hasta parece que no han pasado 30 años desde que se descubrió el virus. La gente lo sigue asociando con cosas muy negativas.

En nuestro estado no hay nada que me proteja; hay reglas y leyes federales, pero no se puede sancionar directamente. No soy sólo yo, somos muchos los que estamos en esta situación, pocos levantamos la voz porque el miedo es muy grande.

Soy joven, estoy sano y tengo la capacidad, tengo derecho a buscar mi desarrollo profesional, a mantenerme por mi cuenta, a no ser una carga para mi familia. Yo sólo quiero trabajar.