Piden que la seguridad regrese a manos civiles

Martín Treviño, director del Instituto de Seguridad Pública, señaló que por la disminución de los índices delictivos es el momento adecuado para la salida de los mandos militares.
Actualmente ocho municipios metropolitanos tienen a un responsable del área con formación en la Sedena.
Actualmente ocho municipios metropolitanos tienen a un responsable del área con formación en la Sedena. (Leonel Rocha/Archivo)

Monterrey

Al avanzar el modelo de Policía de Proximidad en, prácticamente, toda el área metropolitana, el director del Instituto de Seguridad Pública, Martín Treviño, planteó la necesidad de que los mandos policiacos, hoy en manos militares, regresen al control de civiles.

El boom de jefes de seguridad castrenses en los municipios se dio con los alcaldes que asumieron para el período 2009-2012. Con la violencia del crimen organizado fuera de control, los ediles tuvieron que recurrir a esta solución extrema.

Su arribo no fue en solitario. Grupos de militares y ex militares, a quienes uniformaron como policías, se sumaron a este propósito.

"Ese era el perfil que yo necesitaba, porque no podía poner a una persona de la cual yo pudiera dudar que trabajara única y exclusivamente por el bienestar de los ciudadanos de Escobedo", justificó la ex alcaldesa Clara Luz Flores.

Hoy la situación es diferente. Las cifras delictivas se han reducido en forma considerable, sobre todo aquellas relacionadas al narcotráfico. Para el titular del Instituto de Seguridad Pública, este es el momento adecuado para iniciar la transición de los mandos militares a los civiles.

"Sí, evidentemente yo creo que sí (es tiempo de ello). (...) Hay que revisar perfiles, no es simplemente decir no a los militares, o no a los ex militares, sino siempre y cuando esos modelos se ajusten al nuevo modelo que se pretende.

"Yo creo que la reducción de los delitos de alto impacto, que para todos es evidente, la percepción de inseguridad también ha disminuido, creo que las condiciones son propicias para hacer esquemas de planificar un proceso de cambio institucional", señaló Martín Treviño.

Un año antes de que los municipios iniciaron la militarización de sus policías, en Nuevo León se registraron 70 mil 431 delitos. Para 2009, la cifra disminuyó a 62 mil 482. El 2010 y 2011 fueron aciagos, pues estas cantidades se dispararon a 66 mil 367 y 71 mil 310 delitos, respectivamente.

Los operativos rindieron frutos y para 2012 la incidencia disminuyó a 59 mil 961 reportes. Al cierre del 2013, la tendencia nuevamente subió a 69 mil 372 delitos.

Flores Carrales aseguró que, en retrospectiva, la decisión de nombrar a un militar en la figura del general retirado Hermelindo Lara Cruz fue la mejor.

"Hubo delitos que se disminuyeron hasta en 70 por ciento", apuntó.

Gracias a este tipo de resultados, los militares se ganaron la confianza y en 2012 todos los secretarios de Seguridad castrenses, a excepción del titular en Monterrey, repitieron en el cargo.

Actualmente ocho municipios, Monterrey, Escobedo, Guadalupe, Apodaca, Cadereyta, Juárez, Santiago y García, tienen un secretario de Seguridad con formación militar.

En opinión de grupos ciudadanos, esta condición debe analizarse, a decir de Tatiana Clouthier, integrante de Evolución Mexicana.

"Que los militares pudieran coadyuvar, pero no ser necesariamente los responsables de la seguridad. (Quisiéramos) tener la varita mágica para decir 'se regresan a su casa los que nos vinieron a apoyar'. Pero tristemente el país no está en esa circunstancia en estos momentos", sentenció.