“Perdemos el patrimonio intangible”

Gerardo Nevares, jefe de la Unidad Regional de Culturas Populares del Conaculta, señala que pese a los esfuerzos de las instituciones, el panorama es desalentador.
Pocos compran los muebles de tenaza, originarios de Montemorelos.
Pocos compran los muebles de tenaza, originarios de Montemorelos. (Especial)

Monterrey

El panorama para las artesanías de Nuevo León en los últimos años no es el mejor.

Una investigación realizada durante seis años por el Consejo para la Cultura y las Artes del estado y la Unidad Regional de Culturas Populares del Conaculta indica que si bien hay casos de éxito, como los productos obtenidos por la talabartería, hay municipios, como Iturbide, donde el tejido que le daba identidad está a punto de desaparecer.

Lo que sucede en Hualahuises con los juguetes fabricados en madera sería sólo un ejemplo, advierte Gerardo Nevares, Jefe de la Unidad Regional de Culturas Populares.

En dicha investigación, dispuesta a la consulta en Centro de Investigación y Documentación del Museo Estatal de Culturas Populares (ubicado en Mina y Abasolo, Barrio Antiguo), se advierten los casos de éxito comercial de ciertos productos pero, a su vez, se advierte la decadencia de cierto saber cultural.

"Encontramos que había algunos modelos exitosos o alguna producción artesanal con vías a la comercialización y que el artesano podría sobrevivir con la venta de ello. También están donde se encuentra el conocimiento, pero es la segunda opción para generar recursos. Aquí es cuando empezamos a considerarla en riesgo", comenta Nevares.

Los factores son diversos aunque generalmente el económico es determinante. La migración de los jóvenes en los pueblos, la proliferación de los productos importados y la falta de políticas para la difusión acrecientan el problema.

Las pérdidas más significativas se dan en ejidos y rancherías de los municipios rurales.

Un caso que refleja esta realidad es el paraje comercial Los Cavazos, ubicado en la Carretera Nacional rumbo a Santiago.

Nevares advierte lo difícil que es encontrar artesanías de Nuevo León en los comercios. Están los trabajos en cantera o los muebles de madera, pero son los mínimos frente al comercio de productos importados o, incluso, de la artesanía traída del centro y sur del país.

En un intento de apoyo, el Gobierno de Nuevo León, a través de la Secretaría de Desarrollo Económico, ofrece el programa de Fomento Artesanal mientras que en la página de internet de Turismo Nuevo León hay un apartado que difunde espacios de venta, aunque la mayoría establecidos "en el centro de Monterrey.

Por su parte, el Museo Estatal de Culturas Populares junto al Conarte han realizado 12 exposiciones que buscan difundir el trabajo de los artesanos de Nuevo León, siendo Tenaza 2.0 o Las gallinas de doña Eustolia los ejemplos más recientes. La idea principal es que la ciudadanía no olvide estos artículos.

"Lo que buscamos es sensibilizar sin ir más allá pero si logramos que la gente se interese en esa producción artesanal hacemos mucho bien para los artesanos", indica Nevares.

Pese a los esfuerzos, el panorama de las artesanías de Nuevo León no es el más alentador.

"Sí estamos ante un panorama de pérdida de patrimonio intangible, hablando de las artesanías", asegura.

¿Nuevos artesanos?

La situación en Monterrey y su área metropolitana hablando de artesanías parece vivir un efecto renovador, gracias a la presencia de los grupos indígenas.

La cestería mixteca o las muñecas mazahuas, por citar dos ejemplos, bien podrían considerarse como artesanías de Nuevo León gracias a que estos grupos ya cuentan con hasta tres generaciones de su familia radicando en el estado.

"En cuanto a las comunidades indígenas nosotros asumimos que ya las comunidades mixtecas, nahuas o mazahuas están en su tercera generación y que ya son productos artesanales de Nuevo León", apuntó Gerardo Nevares.