Pequeños comercios enfrentan vía crucis para pagar sus impuestos

El darse de alta en el Régimen de Incorporación Fiscal se volvió una odisea para algunas familias y sus negocios.
Ahora emiten facturas digitales.
Ahora emiten facturas digitales. (Roberto Alanís/Archivo)

Monterrey

Doña Lucy no entiende y no quiere entender cómo usar una computadora. Sabe que los tiempos han cambiado y que la tecnología ha avanzado a pasos agigantados, sobre todo en los últimos años cuando ve a sus hijos o a sus nietos con sus celulares y tablets, que le mueven a todo y toman fotografías "bien padres".

Sabe que para vivir en este siglo debería de aprender a utilizar, por lo menos, la computadora. Pero tiene 85 años, sabe usar un teléfono, se sabe de memoria todos los números telefónicos de sus hijos, comadres y vecinas, y puede poner una película en el reproductor que le compró su hijo.

Ha tenido una mercería durante los últimos 15 años; los hijos de sus vecinos han comprado en su tienda estampas, mapas, lápices y plumas con ella desde que eran pequeños. A algunos ya los ha visto graduarse, y hasta casarse. Tiene toda su papelería en regla y paga sus impuestos, por eso cuando su hija le explicó que debido a la nueva reforma fiscal que entró en vigor este año debía de darse de alta en el "Régimen de Incorporación Fiscal", le entró un poco de miedo.

Supo que debía de cambiar sus recibos de papel a los digitales, acudir a un centro del SAT y solicitar su Firma Electrónica Avanzada (FIEL), la cual guardaría en una memoria USB que le prestó su hijo y empezaría a facturar a través de una computadora. Su nieta mayor la acompañó y le explicó cómo funcionaría todo.

"Es bien chistoso eso, ¿verdad? Una Firma Digital. Me explicaron que era como un sello que se le pone a todas las facturas que emitimos y con eso ya están validadas. Yo no entiendo mucho de eso, pero una de mis hijas vive conmigo y sus dos hijos me ayudan en las tardes en la tienda".

¿Ellos le ayudan? ¿Le explicaron cómo emitir las facturas?

"No. Sí, me explicaron, pero yo no entiendo nada y la verdad es que no me interesa mucho, así que ellos lo hacen. Tienen 15 años", relata Doña Lucy mientras ríe.

La reforma fiscal, de acuerdo a Luis Videgaray, secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP), no afecta a la clase media. Pero las personas comunes y corrientes han empezado a sentir los cambios que llegaron con la aprobación de dicha reforma. Doña Lucy no fue la única que tuvo que migrar a facturación electrónica, y de hecho, fueron tantos los casos de personas que tuvieron que incorporarse al nuevo Régimen de Incorporación Fiscal que era casi imposible conseguir una cita en los centros de SAT de Nuevo León durante los primeros cuatro meses del presente año.

Para la familia de Doña Lucy, la migración a factura electrónica no fue tanto un dolor de cabeza como lo fue para la matriarca de la familia, ajena a toda tecnología moderna. Lo que si llegó a afectar a la pequeña familia (padre, madre y dos hijos varones) fueron algunos de los otros puntos aprobados en San Lázaro, como el IVA a la comida de mascotas.

"Subió el precio de las croquetas, sí. No es mucho, pero tenemos un perro grande que come mucho".

¿No sería más fácil entonces ahorrar dinero si se deshicieran del perro?

"Sí. Pero pues te encariñas con él. Además, yo me siento más segura que esté aquí cuidando la casa. Y mucha gente también, yo sé que muchos los tienen como mascotas pero también por seguridad. Tienes la alarma de la casa, pero si el perro está ladrando en la noche sabes que es porque hay alguien afuera", respondió Irma, hija de Doña Lucy, con quien comparte su casa.

Para la familia el gravamen que más afecta a su bolsillo es el incluido en combustibles fósiles; 5.91 en el gas propano, 7.66 en el gas butano, 10.38 en gasolinas, 12.59 en diésel, esto significa que los gasolinazos continúan y que el tanque de gasolina de los coches seguirá llenándose cada vez con un mayor desembolse.