Pareja celebra sus 75 años de casamiento

Respeto y amor, dice don Ramiro Flores Saldaña, son la base para un matrimonio sólido y duradero.

Guadalupe

Hace 75 años, don Ramiro le hizo una promesa de amor a su novia Amalia: Amarla por toda la eternidad.

Y así, día tras día ha ido tejiendo el tiempo, llegar a 75 años, sus bodas de diamante.

Respeto y amor, dice don Ramiro Flores Saldaña, son la base para un matrimonio sólido y duradero.

"Han sido un ejemplo para nosotros, de respeto, de amor, de siempre mirarse bien a lo largo de todos estos años", dice su hija mayor, Narcedalia.

Nativos ambos de Cadereyta, don Ramiro tenía 18 años cuando se casó con Amalia de León Flores, que tenía 16. Fue en aquella localidad donde se celebró el baile, en un terreno que aún permanece despoblado.

Aunque algunos les auguraban tiempos difíciles por su corta edad, ellos supieron salir adelante. Cuatro años después llegó la primera de los cinco hijos que tuvieron: Narcedalia, Silvia, María, Jesús Ramiro y Martha Laura.

Entre todos, les han dado 13 nietos, 29 bisnietos y 5 tataranietos.

"Tenemos una escuela en ellos –dice Mary, la tercera de los hijos– siempre nos han mostrado cómo se lleva un matrimonio. Respeto y amor, dice mi padre, es lo que une a los esposos".

Juntos, don Ramiro y doña Amalia celebraron su 75 aniversario con una misa en la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. Rodeados de su descendencia, fueron felicitados y mostrados como ejemplo para los jóvenes.

Ambos afirman que se siguen queriendo como aquella tarde del 16 de noviembre de 1940, cuando se unieron en matrimonio.

"Fue una boda muy bonita, bueno, eso nos dijeron allá en el pueblo", explica Silvia, otra de las hijas.

Felices, los novios disfrutaron su momento, listos para ir por más años juntos.