Nuevas formas de familia, reto de la sociedad: teólogo

"A nivel social es más fácil decir que 'deberíamos de cambiar' que lograr el cambio", indica Luis Eugenio Espinosa González, catedrático de la Universidad de Monterrey.
Arath, el hijo de Gizela Almazán y Krystal Pacheco, es el primero en ser registrado en NL por dos madres.
Arath, el hijo de Gizela Almazán y Krystal Pacheco, es el primero en ser registrado en NL por dos madres. (Daniela Mendoza Luna)

Monterrey

Si bien son tiempos de cambio en las estructuras familiares de todo el mundo, a nivel sociedad toma "muchísimos años" revertir conductas que hoy son consideradas perjudiciales, como lo es la discriminación, el racismo o la homofobia.

Para la Iglesia católica también son tiempos de cambios, señala el teólogo Luis Eugenio Espinosa González, pues aún con los mensajes del Papa Francisco de acercarse más a las nuevas estructuras familiares, esta situación sigue siendo todo un reto.

El también catedrático de la Universidad de Monterrey (UDEM) indicó que los cambios en la sociedad no deben ser impuestos, pues no es garantía que terminar con conductas poco éticas.

"A nivel social es más fácil decir que 'deberíamos de cambiar' que lograr el cambio", indica el teólogo Luis Eugenio Espinosa.

Nuevo León tuvo el primer caso donde el Registro Civil dio identidad oficial a un niño cuya familia está formada por dos madres (Gizela Almazán Hernández y Krystal Pacheco Roel), y les entregó su acta de nacimiento, después de nueve días de incertidumbre.

Si bien es el primer caso de este tipo que presenta la entidad, en los últimos años se han registrado disputas entre matrimonios homosexuales con instancias de gobierno como el Seguro Social o el propio Registro Civil para acceder a sus derechos básicos.

Incluso en agosto del año pasado un colegio privado expulsó a una niña por tener dos padres, situación que evidenció la falta de preparación con respecto a evitar la discriminación.

"Como educador te puedo decir que es increíblemente peligroso querer forzar a la sociedad porque entonces lo que tienes es un lenguaje de inclusión y aparente tolerancia que muchas veces no impide que sigan existiendo actitudes homofóbicas, de desprecio o crítica", expuso el catedrático.

Tarea de la Iglesia

Ya sea desde un punto de vista religioso o de estado, nadie está en contra en que un niño tenga acceso a los derechos básicos.

Sin embargo es un reto, para la Iglesia, adecuar su estructura de pensamiento ante las dinámicas actuales en materia de familia, señala el especialista en historia de la religión.

Un ejemplo sería si la familia de Arath Jesús decide incluir en su educación una formación católica, pues la Iglesia exigiría que al menos cuente con padrinos en una relación modelado desde la heterosexualidad.

"Para la Iglesia todavía existe la idea de que la paternidad espiritual supone un vínculo, un ejemplo de vida que estaba modelado desde la heterosexualidad", refiere el teólogo.

Agregó que desde la perspectiva religiosa, el término chivo expiatorio se utiliza para aquellas conductas que buscan incriminar a un grupo –en este caso los homosexuales- en "problemas sociales que no tienen nada que ver con ellos".

Los cambios a las estructuras familiares que vive Nuevo León, y todo México, en los últimos 20 años parece tener cierto efecto en sacerdotes pues ya existe un lenguaje más "prudente" a la hora de referirse a casos como las parejas homosexuales.

Sin embargo, a nivel social conseguir un cambio en la conciencia tomará años.

"A la sociedad no le puedes imponer, puedes acotar legalmente con sanciones o castigos un discurso, pero modificar actitudes que tienen cientos de años pues ya hablamos de cambiar una cultura y eso toma muchísimo tiempo".