La Nueva Purísima busca 'revivir' zona centro

Actualmente hay una densidad de 30 habitantes por cada una de las 45 manzanas que integran la zona; buscan atraer a nuevos vecinos.

Monterrey

Tras años sin funcionar, la fuente que se ubica en la Plaza de la Purísima ha retomado su vida gracias al vital líquido.

No se trata de un ornamento cualquiera. La también llamada Fuente de los Delfines tiene en Monterrey un recorrido de 135 años que inició en la Plaza Zaragoza, para convertirse en un icono para La Purísima.

Poner en marcha la fuente es uno de los pasos que se han emprendido para Nueva Purísima, una iniciativa que busca regresar la densidad de población al histórico sector poniente de Monterrey.

El proyecto viene gestándose desde hace seis meses, y su presentación oficial ocurrió el pasado 29 de septiembre con un evento cultural cargado de música, conferencias y promoción a la lectura.

La velada también sirvió para presentar el proyecto arquitectónico denominado El Semillero, un multifamiliar de 22 pisos que se ubicará sobre la calle Padre Mier, entre las calles de Francisco Zarco y Serafín Peña.

Ricardo Padilla, arquitecto y vecino del sector, y Luis Álvarez, director del colectivo El Narval, destacan la situación de abandono en el sector: por cada manzana no viven más de 30 personas.

“Es dramático el despoblamiento de las zonas centrales o tradicionales de Monterrey, ahorita se busca una solución, que la gente regrese a vivir aquí al centro”, expone Padilla, quien participó como presidente del Consejo Consultivo de Desarrollo Urbano de Monterrey.

“Era un barrio de familias”

En un estudio presentado al Instituto Municipal de Planeación Urbana y Convivencia de Monterrey (Implanc), se indica que el 20 por ciento del centro de Monterrey cuenta con terrenos abandonados.

Además agrega que el polígono de La Purísima existen 45 manzanas, y en cada una de ellas tiene una densidad menor a 30 personas por cada una.

Silvia Sepúlveda ha visto cómo este barrio ha perdido a sus habitantes con el paso de los años. Habitante de la calle Matamoros desde que tenía ocho años, fue testigo del esplendor y retirada paulatina de las familias acomodadas que dieron lustre al sector.

“Aquí era un barrio muy especial habitado por familias de abolengo”, señala después de estar atenta a la conferencia que ofreció Enrique Tovar sobre la historia de la Fuente de los Delfines.

Su estancia en el sector le permitió ser testigo de hechos memorables. Doña Silvia vio la demolición de la antigua parroquia en 1941, un templo erigido en memoria de la leyenda donde gracias a que una indígena tlaxcalteca puso la figura de la Virgen de la Purísima en el embravecido río Santa Catarina, se evitó una gran inundación allá por el siglo XVIII.

Sobre el proyecto de regeneración del barrio, Silvia Sepúlveda ve con buenos ojos que regresen las familias a vivir, pues con ello se podrán evitar problemas de inseguridad en la zona.

Sobre la construcción de una torre de edificio, que colindaría a espaldas de su casa actual, refirió:

“Creo que todavía no (sería conveniente) no se ha llegado el momento. Luego habrá más tránsito por ese desarrollo que planean”, opinó.

Regeneración urbanística

Para el proyecto de regeneración Nueva Purísima, se cuenta con el apoyo de ciudadanos, universidades y empresas de la Iniciativa Privada cercanos al sector.

Además de la puesta en punto de la fuente, se han instalado cafés y espacios de convivencia sobre la calle Zarco, promoviendo el tránsito peatonal por la plaza.

Luis Álvarez, director del colectivo El Narval e involucrado en el proyecto, destaca la cooperación que se ha encontrado cuando se habla de reactivar el sector, en donde se van sumando vecinos e instituciones instaladas en el polígono en cuestión.

“Ya no es ‘especialistas armando un plan urbano’ sino es que con la comunidad vamos validando, compartiendo e ir construyendo esta visión juntos, y creo que es un elemento único que se está empezando a replicar en varios puntos de la ciudad”, expuso.

En la presentación al público del programa, jóvenes y familias convivieron en la plaza como lo hicieron las parejas hace 30 o 40 años.

De nueva cuenta, fue posible escuchar la crítica que los elotes de la Purísima no tienen comparación en todo Monterrey.

Al realizar un recorrido por el show room de El Semillero, ubicado en una casona sobre la calle Padre Mier, la guía explica a los visitantes que el edificio estará ubicado en la manzana norte a la Plaza de la Purísima, entre las calles de Serafín Peña y Francisco Zarco.

La entrada principal será por la calle de Matamoros, donde los primeros cinco pisos servirán como estacionamiento. En total se planea levantar a 22 niveles la construcción, donde contará con 126 departamentos y que integrarán espacios como gimnasio, salón de eventos, una tienda de conveniencia, asadores, terrazas y huertos urbanos.

“Va tener 126 departamentos, es el primer proyecto que inicia la bienvenida a la gente para que regrese a vivir aquí en el sector”, indica Padilla.

Éste es el comienzo de una serie de planes para regenerar la zona, con el apoyo de empresas como Panel Rey y Cemex; también participan instituciones como la Universidad Regiomontana, la Casa Universitaria del Libro, el CEU, el Instituto de Relaciones Cuturales, entre otras.

“Creo que éste va ser el punto de partida de algo muy peatonal para Monterrey. Por los recorridos que hemos hecho y por los espacios, creo que desde aquí se pueden hacer conexiones peatonales entre los mercados del centro, o con el mismo Barrio Antiguo”, añade Álvarez.

A futuro se busca que en un periodo de cinco años, en el barrio de La Purísima existan mil 500 nuevas viviendas. La proyección a largo plazo es que dentro de 35, el barrio vuelva a tener vida.