Nieto de Pablo González Garza pide recordar a revolucionarios

Froylán González Miller, ingeniero radicado en Saltillo, es nieto del general, quien encabezó la toma de Monterrey a partir del 18 de abril de 1914.

Monterrey

A cien años de la toma de Monterrey por los constitucionalistas, hay desde la sociedad civil quien recuerda aquellos días de férreos combates.

Froylán González Miller, ingeniero radicado en Saltillo, es nieto del general Pablo González Garza, quien encabezó la toma de Monterrey a partir del 18 de abril de 1914.

En su recuerdo todavía quedan las anécdotas sobre los combates que sostuvo su abuelo en Salinas Victoria, por el Topo Chico y en la Maestranza de la Fundidora, así como en el centro de Monterrey.

"Ellos entraron por la calle Zaragoza hasta el Palacio de Gobierno. Tomaron la plaza y los federales huyeron rumbo a Saltillo, otros rumbo a Santiago, y mi abuelo tenía la idea de no fusilar a nadie logrando que muchos se unieran al ejército del noreste", comenta.

Del abuelo tiene pocos recuerdos pues éste falleció cuando Froylán tenía cinco años. Fue su padre Pablo González Miller quien le contó todas las aventuras de su antecesor, mismas que relató en el libro El centinela fiel del Constitucionalismo.

Tras el reportaje publicado por MILENIO Monterrey sobre el centenario de la toma de Monterrey, González Miller criticó que esta fecha histórica no tenga repercusión en la actualidad.

"Actualmente la gente ya ni nombran a los revolucionarios, los que lograron el México moderno y principalmente la Constitución del 17. Yo estoy por cumplir 69 años y sólo los de mi edad los recordamos, pero los más jóvenes no", criticó.

Incluso señaló que personajes como Álvaro Obregón hizo "héroes" a personajes como a Emiliano Zapata mientras que a los generales del noreste simplemente los mandaron al olvido.

Froylán Miller recordó que desde 1986 los restos de su abuelo Pablo González descansan en la Explana de los Héroes, en la base de la columna donde se ubica la escultura de Miguel Hidalgo.

"Estuvieron tres días en una capilla ardiente que se montó en el Museo del Obispado los tres lampacenses: Juan Zuazua, Pablo González y la de Antonio Villarreal; y ya el presidente De la Madrid los llevó a la Explanada", recordó.

La batalla por la toma de Monterrey de 1914 marcó la salida del ejército federal bajo las órdenes de Victoriano Huerta para que llegaran los carrancistas y constitucionalistas. Sería hasta enero del año siguiente cuando la ciudad viviría un nuevo combate, ahora con los villistas como protagonistas.