“Monterrey no puede seguir extendiéndose sin medida”

El urbanista Juan Alayo Azcárate, promueve los usos mixtos del suelo y recomienda no extender más la ciudad, porque provocaría más congestionamiento vial y distancias más largas, lo que encarece ...

Monterrey.-

Monterrey y su área metropolitana ya no pueden seguir extendiéndose, ya que con ello sólo se generará más congestionamiento vial y distancias muy largas con inversión de tiempo muy alta, debido a que en esta metrópoli la densidad poblacional es muy baja y carece de usos mixtos ordenados, según consideró el urbanista español Juan Alayo Azcárate.

El director de planeación de la empresa pública Bilbao Ría 2000, organismo que en el país Vasco se dedica a la regeneración y revaloración de predios de los gobiernos para su posterior venta a la iniciativa privada, comentó que la densidad aquí es del promedio de 35 habitantes por hectárea, mientras que en Bilbao hay algunas zonas donde es de 400 por hectárea, debido a la aplicación de usos mixtos adecuados, es decir, hay edificios donde en ese mismo inmueble se ubican viviendas, comercios y oficinas.

De visita en Monterrey para participar en actividades del Instituto Municipal de Planeación Ciudadana (Implanc) y en eventos de la Escuela de Graduados en Política Pública del Tecnológico de Monterrey, el urbanista declaró que se deben aplicar ya esquemas de urbanismo adecuados para mejorar la densidad, ya que en esta ciudad se ha abandonado el urbanismo y en cambio está dedicada al automóvil mayoritariamente.

¿Entonces la densidad aquí no es la adecuada?

En el caso de Monterrey, actualmente, la densidad es bajísima, la segregación de usos es muy amplia, la accesibilidad en términos generales es pobre, se tiene que suplir con un aumento de movilidad, la gente tiene que moverse mucho, tiene que hacer desplazamientos muy largos, que tardan muchas horas, eso es un peaje costosísimo, es un coste de oportunidades, esas horas que se pierden en transporte podrían hacerse cosas mucho más (importantes) desde estar con la familia, disfrutar de las cosas o irse al cine o hacer deporte y mantenerse en forma o trabajar más y mejor.

¿Hay mucho por hacer aquí?

Lo que he visto en Monterrey es que es una ciudad que se ha extendido de manera casi inmensurable por el territorio, es una dinámica que yo no le veo futuro, no puede seguir extendiéndose, porque al final acabas con unas congestiones intratables y unas distancias ya innegociables y unos patrones de vida insufribles, que la gente tenga que estar dos horas yendo a trabajar, esos son cuatro horas al día, eso es un exceso brutal.

El Tecnológico de Monterrey hace unos años consideraba que esta ciudad crecía cuatro hectáreas por día, ¿qué le dice eso?

Me llama más la atención, no es tanto eso, sino que he leído en algún sitio que los últimos 500 mil habitantes que se han añadido a la zona metropolitana lo han hecho en una densidad de 35 habitantes por hectárea, esa densidad es bajísima. Tengo entendido que en el 70 tenía una densidad media cercana a los 90 habitantes por hectárea, eso no es mucho, pero tres décadas más tarde o tres y media la densidad bajó prácticamente a la mitad, a base de hacer desarrollos cada vez menos densos. Yo le puedo decir, por ejemplo, en el centro de Bilbao tendremos zonas del orden de 400 habitantes por hectárea y no son zonas de hacinamiento, son zonas caras.

Aquí (en Monterrey) hay un error, porque se considera que el automóvil da estatus; en cambio, ser simplemente peatón, es sinónimo de ser pobre, ¿hay que cambiar esa cultura?

Sí. Eso no cabe la menor duda, fíjese usted, todavía es el día en que si va uno andando por Bilbao, por la acera y un coche pretende entrar en un aparcamiento que está en un edificio, la tendencia innata de las personas es parar en la acera y ceder al coche, cuando la realidad es que el coche está invadiendo la acera y debiera tener el respeto suficiente de que pasen los peatones y entrar cuando puede; entonces, esa sensación de que el coche da estatus está muy extendida aquí y en el mundo, y es difícil de sacar.

Ustedes tienen un planteamiento específico en Bilbao, recuperaron la ciudad de la forma en que se encontraba y llevan algunos años trabajando, ¿cómo funciona?

La transformación de Bilbao lleva más de 30 años en ejecución desde su planeamiento a principio de los 80 y su ejecución posterior, pero ha sido una transformación desde los gobiernos municipales hasta los gobiernos centrales que han abordado todos el legado de ruinas industriales, de suelos en desecho de polución, contaminación del agua, del aire. Entonces, eso se ha ido abordando por agencias diversas, desde lo público, cada cual con sus competencias y responsabilidades −bien sea aviaria, ferroviaria, aeropuertos, distintas infraestructuras que se han ido generando−, y luego la empresa en la que yo trabajo es una sociedad pública, que aglutina a todas las administraciones vascas y estatales, a las ferroviarias y aeroportuarias y lo que hace es abordar ejercicios concretos de regeneración urbana en ámbitos muy concretos.

¿Específicamente qué aborda?

Aborda la regeneración integral de ciertos suelos de 35 a 50 hectáreas, entonces esos componentes distintos y esas herramientas específicas han empujado durante un esfuerzo continuado y una inversión significativa casi del proceso de 10 mil millones de euros en los 20, 25 años.

La sociedad en la que trabajo reutiliza sobre todo suelos que eran públicos, ya sea de infraestructura o de industria obsoleta y remodela esos suelos que eran públicos.

¿Y una vez regenerados se venden los predios?

La manera en que nos financiamos nosotros es que nuestros socios nos ceden los suelos en desuso y bastante estropeados, pero céntricos; nosotros hacemos todos los estudios de viabilidad, los estudios de planeamientos, los master planes, los diseños, contratamos las obras de infraestructura y, al final, dejamos una serie de parcelas que vendemos al sector privado que compra esas parcelas para desarrollar los inmuebles, ya sea oficinas o viviendas y con ese dinero cubrimos todos los gastos de limpieza de suelos, de polución, de infraestructura y urbanización.