Migrantes deportados se quedan varados en la ciudad

Alexander es hondureño y tiene ya tres meses en la ciudad. Cada día, llega a distintos lugares, donde pide unas monedas a los automovilistas.

Monterrey

Su sueño era llegar a Estados Unidos a ganar dinero.

Su pesadilla, es seguir en los cruceros de Monterrey pidiendo unas monedas para seguir el viaje, aunque generalmente no les alcanzan ni para comer.

Alexander es hondureño y tiene ya tres meses en la ciudad. Cada día, llega a distintos lugares, donde pide unas monedas a los automovilistas. Su meta, reunir unos 2 mil 600 dólares que le cuesta el paso por la frontera, ayudado por un "pollero".

"Yo no pude pasar para los Estados Unidos, y me deportaron hace tres meses, aquí pedimos para rentar un cuarto, y para comer", dice el joven, de unos 22 años de edad. Junto con él, otros migrantes centroamericanos hacen equipo en Sendero y Universidad, en San Nicolás.

Cuando ven las cámaras, unos huyen, temerosos de que venga una redada que los mande deportados, o que simplemente les quite lo que traen en los bolsillos.

Mientras, Alexander sigue pidiendo. Ahí lo abordamos, sobre la avenida Universidad.

"¿Cómo te va, que haces aquí?", le preguntamos.

Empieza a platicar, su deportación, la diaria lucha por sobrevivir, sacar unos centavos o pesos, para comer.

Siempre les dan algo. La gente es dadivosa y solidaria.

Ahora pide porque nadie le da trabajo por su situación de ilegal

La historia de Alexander es la de muchos migrantes. Su pobreza lo empujo, pero no suficiente. Se quedó en la orilla del sueño americano.