“Metrópoli pierde colonos por negarse a vivienda vertical”

Los terrenos en San Nicolás y San Pedro están agotados; población de García crece 400 por ciento en la última década.
Baja de habitantes en Monterrey se debe, entre otras cosas, a la mala planeación, indicó el experto.
Baja de habitantes en Monterrey se debe, entre otras cosas, a la mala planeación, indicó el experto. (Archivo)

Monterrey

Además de la capital del estado, municipios como San Pedro y San Nicolás han ido perdiendo población, debido a la resistencia que se ha tenido en torno al crecimiento vertical, señaló el urbanista Jorge Longoria.

Afirmó que en una revisión de la última década, ambos ayuntamientos han periodo el 3 y 11 por ciento de su población respectivamente; mientras que municipios como García se han incrementado un 400 por ciento, y Juárez un 288.

"Desde 1990 vemos las señales de alerta de lo que ahora está pasando (...) se está dando una especie de redistribución, pero esta obedece en gran parte a una mala distribución.

"En el caso de San Nicolás y San Pedro el territorio está agotado, no cambiaron las políticas de desarrollo para impulsar el crecimiento vertical y tenemos que entrar a esta fase, reconocerlo, sino lo hacemos difícilmente podemos parar la expansión metropolitana", agregó.

Detalló que espacios como el centro de Monterrey, al que se refiere como "centro metropolitano" cuenta ya con toda la infraestructura de servicios básicos; sus 3 mil 600 hectáreas son el equivalente al territorio total de San Pedro Garza García.

La pérdida de 100 mil habitantes en los últimos 20 años en Monterrey, es un síntoma de que ha fallado la planeación, consideró.

Entre ellas, la dirección de las vialidades, que tienen sentidos contrapuestos o están truncas, lo que hace que la mayoría de la gente prefiera sacarle la vuelta.

A ello se adiciona el poco fomento de la inversión inmobiliaria, como sucede con casos atípicos como La Capital y el nuevo Pabellón sobre la avenida Constitución, que si bien se planea como un uso mixto, podría contribuir a la pujanza del centro.

"Hay dificultad en las manzanas deshabitadas y deterioradas que van padeciendo minusvalía porque no hay apoyo a las familias de los intestados, donde se quedan cinco o 10 hijos peleándose por un terreno", dijo.

Longoria afirmó que aunque algunos municipios han sido flexibles en relación al crecimiento vertical, esto no va conjugado a un ejercicio completo, porque no va acompañado de una solución integral del entorno.

En contraparte, la situación que guardan los municipios suburbanos es preocupante en su crecimiento.

Señaló que la expansión de la mancha urbana a municipios como Zuazuay Pesquería manda a la gente muy lejos de sus centros de trabajo y entretenimiento, por lo que seguir permitiendo este crecimiento es contraproducente porque incide en la mala calidad de vida de sus habitantes.

Está comprobado, dijo, que si una persona necesita más de 90 minutos para trasladarse todos los días en condiciones no adecuadas,- camiones sin clima o en mal estado-, su interacción la familia será negativa, lo cual se refleja en los índices de violencia.

Afirmó que debe existir una línea de servicio, en el que los ayuntamientos se comprometan a prestar servicios hasta cierto punto del territorio, por lo que si un desarrollador quisiera construir fuera su responsabilidad deberá hacerse cargo de los mismos, pues ya no estarán en "manos" de la autoridad.