Margarita Garza Sada, una vida única

Visionaria, altruista, inteligente para los negocios y con temple de acero, Margarita Garza Sada llegó al mundo el 11 de septiembre de 1925.
Margarita Sada
Margarita Sada (Cortesía )

Monterrey


Mientras sus hermanos Roberto, Dionisio, Bernardo y Armando tuvieron una formación para varones, especializada en negocios, ella se decantó por el arte.

Cursó sus estudios en el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús y fue muy apegada a sus papás, viajaba mucho con ellos y, cuando estaban en la ciudad, les ayudaba a organizar reuniones para sus amistades como una perfecta anfitriona.

Y fue así como por su casa desfilaron los Rockefeller, los Rothschild, los Azcárraga Milmo, los Marcus (de Neiman Marcus), entre otras grandes personalidades del jet set internacional; así como varios ex presidentes, entre ellos Vicente Fox y Felipe Calderón; y celebridades como Mireille Mathieu o Nicanor Zabaleta, entre muchísimos más.

En casa de Don Roberto o en la suya propia era común recibir a artistas, políticos y celebridades y a ella le encantaba preparar todo el entorno para que tuviera una estancia muy agradable.

Fue memorable la ocasión en la cual organizó una cena para Emilio Azcárraga Milmo, de Televisa; Miguel Alemán Valdés ex Presidente de México, y Antonio Ortiz Mena, ex Secretario de Hacienda, en la cual el hijo de Margarita, Mauricio Fernández, siendo un joven, la hizo de fotógrafo durante la noche.

En familia

A los 20 años Margarita se casó con Alberto Fernández Ruiloba, ocho años mayor que ella, empresario y uno de los pilares del Partido Acción Nacional. Tuvieron un matrimonio muy pleno, muy feliz, cada uno dedicado a lo suyo y, a la vez, unidos en el gran proyecto que fue su familia.

Tuvieron siete hijos: Alberto Fernández Garza, presidente del consejo de administración de Pigmentos y Óxidos S.A.; Mauricio Fernández Garza empresario y político; Balbina Fernández Garza, dedicada a su familia; Alejandra Fernández Garza ex presidenta del PAN en el Estado; Margarita “Kana” Fernández Garza, consagrada; Lorenzo Fernández Garza, empresario, y Álvaro Fernández Garza, director general de Grupo Alfa y presidente de CAINTRA.

Sus pasatiempos

Doña Márgara, como luego fue conocida por sus allegados, debido a esa fortaleza que la caracterizaba, disfrutaba mucho la lectura, la cual era uno de sus grandes pasatiempos. Le gustaba leer sobre arte mexicano, principalmente, y pasaba largas horas al día haciéndolo.

Como sus hijos conocían el placer de su madre por los libros, cada semana solían llevarle nuevos volúmenes para su colección; al final de sus días tuvo una gran biblioteca, en la cual predominaba la sección cultural.

Otra de las cosas que más llamaban la atención a la promotora de arte era bailar, no perdía oportunidad para cantar entre amigos y danzar con su esposo cada vez que podía, en reuniones o eventos, hasta el día de la partida de él en 2003.

De joven recorrió el mundo con su familia, solía tomar los transatlánticos que atravesaban el océano, durante días, para ir a Europa, pero ya de grande prefería permanecer en la comodidad de su hogar, haciendo del viajar un hábito menos frecuente.

Abuelita querendona

Hasta sus últimos días Doña Márgara fue una mujer fuerte, inteligente y muy consentidora con sus hijos y nietos, sobre todo con estos últimos, a quienes les dejó un terreno y dinero para que se acordaran de ella y de lo mucho que los quiso.

La relación que llevaba con ellos y con sus hijos era muy estrecha, convivía con cada uno y siempre tenía algún consejo sabio para compartir con todos.

Además de su familia era muy unida a Doña Lydia Sada de González, además de prima, una de sus mejores amigas hasta el final de sus días.