Luchan artesanos regionales contra bajas ventas

Vendedores de artesanías deben de competir contra los nuevos productos y la tecnología, por lo que buscan la manera de mantener sus negocios y atraer clientes.

Monterrey

Pese a contar con una tradición que data desde el siglo pasado, los vendedores de artesanías de la región citrícola de Nuevo León han visto una disminución en sus ventas desde hace algunos años.

Productores de artículos de piel como cintos, botas, sillas de montar, guantes de béisbol y juguetes tradicionales como yoyos y trompos, reportan que la situación se ha vuelto complicada debido a que la industrialización ha ido ganando terreno, así como la tecnología.

Sin embargo, estos comerciantes permanecen buscando la manera de mantener sus negocios andando y atrayendo la atención de visitantes.

Su lucha los ha llevado a posicionarse como respetados productores artesanos, que pese a las dificultades del mundo moderno logran exportar sus productos no sólo a nivel nacional sino también internacional.

Tal es el caso de Don Joaquín García, quien fabrica guantes, ubicado en Hualahuises.

Aunque ha estado elaborando este producto desde hace poco más de 37 años, y sus artículos se distribuyen en toda la República Mexicana, llegando inclusive a utilizarse en Estados Unidos, el negocio se encuentra en declive.

"El fútbol nos ha rebasado en las últimas décadas y el beisbol ha ido decreciendo. A veces la falta de promoción del deporte no ayuda y sí ha ido a la baja el negocio", detalló Don Joaquín.

Aunque en el país existen todavía más comerciantes que se dedican a la elaboración y producción de guantes de beisbol, la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) ha presentado datos que señalan existe un déficit de productores con esta vocación, aseguró.

"De acuerdo a la Canacintra, hay un déficit en la fabricación de guantes de beisbol; somos 18 fabricantes registrados, y de aquí de Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila soy el único", mencionó.

Por su parte, Ramiro Salazar, quien es productor de artículos de piel como botas, cintos, y hasta sillas de montar, aseguró que aunque tienen clientes que tradicionalmente los han buscado para hacerse de sus productos, las ventas se han visto afectadas últimamente.

Inclusive, aseguró Salazar, pueden pasar días sin que reciban un solo pedido de sus clientes.

Otro de los artesanos de la región, ubicado también en Hualahuises, es Juan Morales Zúñiga. Aunque originalmente ejerció una profesión de agricultor, actualmente se dedica a hacer juguetes tradicionales para niños como yoyos, trompos y alcancías, entre otros.

Sin embargo, el auge de este tipo de juguetes ha desaparecido y el artesano debe competir con otro tipo de juguetes más modernos y tecnológicos. A los niños ya no les interesa jugar con sus productos.

"Antes me iba a vender a Monterrey y ahora no; la mayor parte de la gente me habla y vienen por ellos. Ha bajado muchísimo la venta, la tecnología nos mató.

"Esto tendrá unos 15 años que empezó a fallar", consideró el artesano, quien se mostró esperanzado de que regrese el interés de este tipo de juguetes.

Por otro lado, existen casos de éxito que pese a la industrialización han logrado mantenerse a flote con un negocio floreciente, como Doña Martha Perales de la marquetera la Guadalupana. Esta puede llegar a producir hasta una tonelada de dulces de leche quemada por año.

Emplea sólo a unas 10 personas, pero ha mantenido sus procesos de manera completamente artesanal y evitando la introducción de máquinas.

Asimismo, se ha negado a introducir conservadores y otros químicos en las glorias, mientras responde a la demanda de sus clientes de la región, del país y hasta de algunos puntos de Estados Unidos.

De acuerdo con información del Ayuntamiento de Linares (en donde está ubicada la pequeña fábrica familiar de Doña Martha), la producción de glorias es la más importante que tiene el municipio, y una de los principales generadores de empleo y economía.

"Aquí en Linares son dos dulces: las glorías y las marquetas. Es un orgullo para Linares, y dependen muchas personas de la producción de glorias. Hay más de 120 marqueteros que están en las carreteras, puntos de venta, gasolineras, OXXO y demás.

Debe haber por el momento un estimado de 400 personas trabajando en esto ahora", comentó un historiador del municipio consultado por MILENIO Monterrey.