Llevarán a Sunny Pascal a la pantalla chica... o grande

F. G. Haghenbeck configura un mundo detectivesco de antaño con Sunny Pascal, el protagonista de tres entregas que tienen como referencia al cine.

Monterrey

F. G. Haghenbeck configura un mundo detectivesco de antaño con Sunny Pascal, el protagonista de tres entregas que tienen como referencia al cine, y el mundo que hay detrás de pasiones desbordadas y crimen: Trago amargo, El caso tequila y Por un puñado de balas, que ha reunido la editorial Océano. De esta saga nos platica el autor capitalino, quien se presenta hoy en la FIL a las 12:00 en la Sala C de Cintermex.

¿Cómo nació esta serie de Sunny Pascal?

Siempre habíamos querido hacer la serie como tal, como las series de detectives, como teníamos con El Zurdo Mendieta, de Elmer Mendoza, o Héctor Belascoarán Shayne, de Paco Ignacio Taibo II. Y a Sunny queríamos darle continuidad y la oportunidad fue única. Y también ayudó la película o serie de televisión, o serie de películas (las tres son posibilidades), que está haciendo Sebastián del Amo, quien dirigió Cantinflas. Lo cierto es que la primera ya se va a filmar, la de Trago amargo, con el actor español Óscar Jaenada como protagonista.

¿Estás involucrado en la producción?

Sebastián está haciendo el guión, yo estoy detrás. Ahora se juntaron las tres novelas en esta colección y yo quiero seguir en el mismo tenor de continuar publicando más sobre esta serie de Sunny.

¿El cine y el vino cómo se involucran en tu narrativa?

Todas las novelas tienen que ver con el cine. Me gusta usar personajes conocidos como Frank Sinatra, Sergio Leone, entre otros, para poder jugar un poco con ellos y hacer cosas interesantes. Las recetas de los cocteles sirven para ir creando un ambiente especial de los sesenta en cada una de las novelas.

¿Qué tanto es también la novela policiaca una visión de la realidad?

Es un factor especial, a fin de cuentas revelan dónde está mal el sistema (...); sirve como reflejo de las cosas que están mal, no nada más de la policía o del crimen, también de los sentimientos, el racismo, la corrupción, es un espejo para reflejar las debilidades de la sociedad o del ser humano.