¡Alucinante!

Linkin Park se presentó anoche en la Arena Monterrey ante un público que disfrutó de principio a fin su electrizante actuación.
Los de Linkin Park entregaron un gran concierto.
Los de Linkin Park entregaron un gran concierto. (Jorge López)

Monterrey

Un concierto alucinante y de mucha adrenalina fue el que se vivió la noche del jueves con el regreso a la ciudad de la banda americana Linkin Park.

Después de tres años, la agrupación conformada Chester Bennington, Mike Shinoda, Joe Hahn, Brad Delson, Rob Bourdon y David Farrel retornaron como parte de su gira The Hounting Party Tour, con la cual visitaron también la Ciudad de México.

Fue en punto de las 21:10 cuando las luces de la Arena Monterrey se apagaron, para encender en cuestión de segundos la pasión y energía de los presentes. Un estruendo de batería acompañado de un juego de luces arrancó un desgarrador grito.

Al sonido de Papercut arrancaron el concierto, en donde los fanáticos alzaron las manos, lanzaron un par de vasos con cerveza y disfrutaron de una velada sin igual.

"No saben lo bien que se ve desde aquí. Gracias por venir esta noche con nosotros, los queremos mucho", mencionó Chester mientras se acercaba a un pedestal en el que habían colocado una bandera mexicana.

Con una vistosa producción con una gigantesca pantalla y tres pequeñas ubicadas en las tarimas para cada uno de los integrantes, una pasarela al centro del escenario les dio un acercamiento con el público que enloquecía al tenerlos junto a ellos, mientras cantaban temas como "Rebellion", "Given up" y "Points of authority", los primeros de la noche.

Cada palabra que mencionaba su vocalista era ovacionada por los presentes, mientras seguían interpretando temas como "One step closer", "A line in the sand", "From the inside" y "Runaway".

La banda originaria de Los Ángeles hizo un recorrido musical a lo largo de su trayectoria que fue de lo más crudo y fuerte a las baladas, siempre bien acompañados con un juego de luces que transportó a los fanáticos a su mundo.

La noche siguió con temas como "Wastelands", "Castle of glass", "Robot boy", "New divine", "Breaking the habit", "Burn it down", "Final masquerade", "Numb", "In the end" y "Faint".

La vitalidad regresaba al escenario y también en las gradas. Los regios no se sentaron ni un solo segundo; ellos disfrutaron de un show lleno de emociones.

"Crawling", "Waiting for the end" y "What i've done" marcaron el principio del adiós de una noche épica para muchos fanáticos que por primera vez disfrutaron de su banda consentida de los noventa.