'Meter en cintura' a colonias, reto de municipios

La Ley de Juntas Vecinales, aprobada hace unas semanas en el Congreso local, establece que los habitantes de un sector deberán someter a votación el cierre de la zona.
La privatización de distritos se incrementó en 2009, ante la ola de violencia en el estado.
La privatización de distritos se incrementó en 2009, ante la ola de violencia en el estado. (Jorge López)

Monterrey

Tras el despunte en 2009 de los índices de inseguridad y criminalidad en Nuevo León, vecinos de decenas de colonias de municipios del área metropolitana comenzaron a organizarse para, a manera de autoprotección, cerrar el paso y controlar el acceso a sus colonias a personas ajenas a los sectores.

Barandales metálicos en San Nicolás, maceteros y casetas con plumas en sectores de Cumbres de Monterrey, estructuras metálicas y de concreto en Santa Catarina, e incluso bardas sobre avenidas en Guadalupe, comenzaron a ser una imagen común en Nuevo León.

Todo esto se dio, en ocasiones, con el permiso de la autoridad municipal, pero muchas veces sin la seguridad del impacto que esto podría traer, y ante la ausencia de una ley que lo rigiera. Sin embargo en la gran mayoría de los casos se hizo en una completa anarquía y sin la intervención de los ayuntamientos.

Esto además permitió que Juntas de Vecinos organizadas tomaran atribuciones que la ley no les permite, como el impedir el libre paso, un derecho consagrado en la Constitución de México, y en otros casos como en sectores de Céntrika, donde incluso se intentó que vigilantes exigieran al acceso se mostrara la tarjeta de circulación a los vehículos, a fin de corroborar si el automotor no era robado.

El pasado 29 de diciembre, el Gobierno de Nuevo León publicó en el Periódico Oficial del Estado la nueva Ley de Juntas Vecinales, aprobada semanas antes por el Congreso local, la cual busca regular el cierre de las colonias y los tipos de controles de acceso permitidos.

Esta nueva legislación establece que los habitantes de colonias podrán organizarse en Juntas Vecinales y someter a votación el cierre de la colonia, el cual debe contar con el 85 por ciento del apoyo del total de los habitantes del sector, y después ser solicitado al municipio.

La Secretaría de Desarrollo Urbano municipal recibirá las solicitudes y realizará los estudios de impacto vial para posteriormente ser llevadas al Cabildo donde deberá ser aprobado por mayoría.

La ley contempla restricciones como que el control del acceso sólo se pueda realizar con casetas, plumas y maceteros, y queda prohibida la instalación de barandales o bardas de concreto.

Esta Ley de Juntas Vecinales representa un verdadero reto para las administraciones municipales, que además de tener que analizar y aprobar o negar las nuevas solicitudes de cierre de colonias deberán meter en cintura a cientos de sectores que realizaron estos cierres durante cinco años de "anarquía" en materia de Desarrollo Urbano.

Tal es el caso de la colonia Villas del Mirador, en el municipio de Santa Catarina, sector en donde vecinos, sin apoyo de la autoridad, se organizaron por cuadra para realizar el cierre de sus calles, afectando a otros sectores alrededor, que utilizaban esas arterias y se veían obligados a rodear las zonas para poder salir hacia las avenidas.

El punto más crítico se dio a inicios del año pasado, en donde vecinos inconformes e incluso autoridades municipales retiraron cadenas y estructuras de acero y concreto que habían sido colocadas en las calles sin permiso de la autoridad, situación que incluso llegó a los golpes entre vecinos.

Al final el municipio de Santa Catarina autorizó el cierre de sólo dos calles, pero con la inconformidad de la mayoría de los vecinos.

Sin embargo esto podría ser una situación excepcional, según explicó el diputado local, Enrique Barrios, promotor de la ley, y quien dijo que será difícil que las autoridades municipales intenten meter en cintura a estas colonias ya cerradas por sus vecinos.

"Yo creo que en los hechos los municipios no van a molestar a los fraccionamientos o cuadras que ya estén cerradas, no lo han hecho en seis años, la idea es ayudar a que la gente pueda restringir el acceso a su cuadra, pero siempre respetando algunas reglas".

De inicio los municipio podrían enfrentarse a la "No Retroactividad de la ley", es decir, cuando los vecinos hayan tomado la decisión de cerrar su colonia con apoyo del municipio, antes de que existiera la ley, podrán ampararse para impedir que el municipio retire el cierre de la colonia.

Es por ello que para el presidente de la Federación de Colonias Metropolitanas (Fedeco), Gilberto Marcos Handal, la legislación es buena, pero debió llegar hace varios años, cuando el problema era grave.

"Aunque si hubiera llegado antes sería mejor, no estamos todavía tarde para tener este tipo de controles", expresó Marcos Handal.

Sin embargo, el reto principal de esta nueva ley será el ver si realmente funciona como método de seguridad, aunque hay quienes, como Manuel Zavala, integrante del Consejo Estatal de Seguridad, que dudan que ésta fórmula sea una solución.

-LO QUE SE PUEDE HACER

Los vecinos se pueden organizar en Juntas Vecinales, y de tener el apoyo del 85 por ciento de los habitantes, pueden solicitar al municipio el cierre de la colonia.

El cierre de colonia se podrá realizar con casetas de vigilancia, plumas y maceteros.

Se podrá registrar a las personas que acceden a la colonia, solicitando una identificación oficial sin retenerla.

-LAS RESTRICCIONES DE LA NUEVA LEY

Todos los vecinos deben poder entrar y salir a la hora que lo decidan, tanto si pagan o no gastos de mantenimiento.

No imponer cargas adicionales a los vecinos que no estén de acuerdo con la medida de restricción y sus gastos.

Permitir el paso de personas a los parques incluso cuando no sean vecinos del fraccionamiento.

Permitir el acceso al personal y vehículos de servicios públicos y cualquier otro que se identifique como autoridad municipal, estatal o federal, así como a personal y vehículos de Seguridad Pública y emergencia, como bomberos o ambulancias.

No retener identificación de invitados de los vecinos de la zona.