Late vida en el corazón histórico de Monterrey

Desde tiendas de antigüedades y galerías hasta restaurantes y espacios de difusión de otras culturas son los atractivos que el paseante puede visitar en esta zona
Un bar se convirtió en bazar.
Un bar se convirtió en bazar. (eduardo mendieta)

Monterrey

Galerías, tiendas de antigüedades, escuelas de francés o de inglés, un espacio de difusión para la cultura brasileña y un restaurante de comida oaxaqueña constituyen la agenda de turismo cultural y recreativo −más mesurada que en años anteriores− en el corazón histórico del centro de Monterrey.

Sin antros o muy pocos de ellos, una mezcla de olores, sonidos, texturas y un soplo de aire que no se percibía en años oxigenan y dan ritmo cardiaco al Barrio Antiguo, llevado al colapso desde hace cuatro años por el espectro de la violencia.

No sólo es el Corredor del Arte, abierto los domingos desde hace un par de años, o el Café Iguanas y las pizzas que reabrieron hace unas semanas, sino el desfile de espacios que están reanimando el pulso al Barrio.

Si el paseante realiza una pequeña búsqueda en la web o en la Sección Amarilla sobre las opciones de la zona, se topará con un anuncio de “Waye”, un antro ubicado desde hace años en la calle José María Morelos, en el número 1003, justo en el apartado de “bares y cantinas”.

Pero actualmente, el visitante se encuentra con que el bar cerró hace tiempo y dio un giro de 180 grados para transformarse en una atractiva botica de antigüedades.

A unos cuantos metros de ahí, sobre Mina, en el número 1006, una extraña mescolanza de sonidos y armonías hindúes suenan agradablemente, mientras el transeúnte se topa con un cuadro de publicidad de una zapatería de los años 70 en venta, que incluía el teléfono con cuatro números: 2070.

Sobre la añeja calle Padre Mier, cancelada temporalmente para dar forma subterránea a la movilidad urbana moderna con la Línea 3 del Metro, la maquinaria pesada taladra sin cesar y retumba los alrededores.