“Ser hombre es todo un performance de privilegios”

La socia de Las Reinas Chulas, Ana Francis Mor, estuvo en la ciudad para impartir un taller sobre la seguridad de ser “hombre por un día”
Recibirá la Medalla al Mérito Cultural de la Asamblea Legislativa del DF.
Recibirá la Medalla al Mérito Cultural de la Asamblea Legislativa del DF. (Carlos Rangel)

Monterrey

Es la barba y el bigote, también la postura, los ademanes y el andar, pero sobre todo el adueñarse del espacio sin miedo y con la seguridad de que te pertenece, así es ser "hombre por un día".

Así lo define la activista y actriz, Ana Francis Mor, socia de Las Reinas Chulas, quienes el próximo mes recibirán la Medalla al Mérito Cultural de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, quien estuvo en la ciudad de Monterrey a iniciativa de Arkali Espacio Cultural para impartir este taller.

La idea original es la artista norteamericana Diane Torr, creadora de las Drag Kings, mujeres que travisten como hombres.

Durante tres días, 17 mujeres en al ciudad tuvieron la oportunidad de ponerse esos pantalones y salir a habitar al mundo, desde un personaje distinto...

¿Por qué ser un hombre por un día?

Partimos desde la afirmación de que se hombre o ser mujer son dos personajes aprendidos.

Y esos son dos personajes construidos con plomo, son roles, o juegas uno o juegas otro y el asunto es que el rol masculino es básicamente un performance de privilegio, entonces en visitar y habitarlo, evidentemente el taller tiene este juego de palabras "hombre por un día", "rey por un día", y es básicamente habitar el mundo del privilegio por un día de tu vida.

Porque pertenezcas a la clase social que pertenezcas, seas de la clase social que seas, eres mujer y nunca podrás tener los privilegios de un hombre, punto.

¿Qué sucede cuando se transita la calle como hombre, desde la posición de una mujer?

Lo que sucede es que tienes un poder, y sobre todo hay un peligro de no corres, que es peligro del cuerpo.

Es decir todas las personas de que nos asalten por ejemplo, pero no todas las personas corremos el peligro de que nos acosen, abusen sexualemnte de nosotras, que nos invadan el cuerpo, las mujeres siempre estamos más expuestas y lo tenemos tan integrado al chip que ni siquiera nos damos cuenta de todo lo que nos cuidamos cuando nos estamos cuidando.

Llegamos a un lugar y vemos si no hay un tipo raro, su la calle no esta oscura, los signos de alerta se prenden.

¿Asumir el rol y la vestimenta realmente ayudan a ver y percibir las cosas desde la posición de privilegio?

Es una construcción, hay que construir al personaje, es difícil construir un personaje verosímil, por eso ponemos mucha atención al maquillaje y la caracterización para que puedan hacer tránsitos sencillos, como tomar un autobús y llegar a casa sin que nadie se de cuenta.

Además el privilegio es muy fácil de ocupar, es como si te dicen ¿cómo te acostumbras a que te den un masaje?

Recuerdo que en otro taller, una de las participantes me decía 'no me quiero quitar esto de encima y no se refería al bigote, sino al estado de privilegio'.

¿Una mujer se puede reprogramar? Es decir, luego de vivir el taller y comprender la sensación, ¿puede sentirse 'como hombre' en su rol de mujer?

Cambian un montón de cosas, de entrada te das cuenta que si ser hombre es todo un performance de privilegios, ser mujer es lo contrario, lo cual esta un poquito de la chingada, sobre todo por los que nos toca.

Una se pregunta que puede hacer para también empezar a habitar el sitio del privilegio porque sino pues está muy cabrona la vida y te vas dando cuenta de las cosas que puedes frenar.

Pero ¿cómo puedes quedar con eso, cómo asimilarlo y apropiarse?

Una de las primeras cosas es que pierdes el miedo a no ser mujer, hay una especie como de terrorismo social cuando decides no "ser hombre" o "ser mujer", si no te maquillas o te vistes de determinada manera, agradable, pues hay una serie de amenazas, una de ellas es a estar sola, en resumen horrible, porque estar sola es o peor que puede pasar, y estar sola significa no tener un hombre.

Cuando empiezas a romper con estos tabús y te das cuenta que no pasa nada, nadie se muere y además eres feliz.