Jazmín tendrá a su hija en el cielo

Un día después de su Baby Shower por el nacimiento su primogénita, la joven de 25 años sufrió un percance vial en el que falleció junto con sus padres y su hija no nata.

Santiago

Todo el pueblo de Santiago se volcó en la funeraria donde tres ataúdes contenían los cuerpos de un hombre, de su esposa, y de su hija que sería madre en diciembre.

El domingo en la tarde murieron José Lizandro Silva, de 54 años, su esposa Blanca Araceli Escamilla Silva, de 48, y la hija de ambos Jazmín Silva Escamilla, de 25 años, con un embarazo de siete meses y medio, en un brutal accidente al ser embestido el miniauto en el que viajaban por un lujoso coche que circulaba por la carretera Nacional, a la altura del C-5.

Apenas un día antes, Jazmín había tenido una fiesta de Baby Shower en su honor. Esperaba el nacimiento de su primera hija para diciembre. Jazmín iba a cumplir 26 años el próximo jueves.

"Nunca había venido tanta gente a la capilla", comentó un empleado de un laboratorio vecino. Los vehículos de quienes fueron a dar el pésame se estacionaron a ambos lados de la carretera Nacional y se escucharon algunos rechinidos de acelerados conductores que se detenían sorpresivamente al ver a tanta gente.

LOS COMPAÑEROS
Los arreglos florales desfilaban desde temprano. Por un lado, una larga hilera de alumnos de la Preparatoria 20 expresaban su pesar a su compañero Jordán, alumno de quinto semestre del ramo de contaduría. Otros abrazaban a sus dos hermanos mayores, igualmente doblegados por el dolor. Visiblemente consternado, el director de la Prepa 20, maestro Juan García, ofreció todo el apoyo a Jordán.

Mientras tanto, a 15 kilómetros de distancia, una veladora encendida marcaba el sitio donde quedó un automóvil compacto en el que perdieron la vida un matrimonio y su hija, luego de intentar cruzar por un retorno, señalado como peligrosísimo, en la carretera Nacional, muy cerca del C5.

La familia se dirigía a un restorán de hamburguesas ubicado a unos pasos del sitio de la desgracia. Atendían una invitación a una fiesta infantil.

UN RETORNO CONOCIDO
Restos de los vehículos participantes amanecieron ayer sobre el estacionamiento de una tienda de conveniencia donde fue proyectado el minicoche, luego de ser impactado por una camioneta Audi Q7 conducida por Bernardo Martínez Ramos, de 28 años, quien resultó con golpes menores.

A pesar de los constantes reclamos de los conductores que frecuentemente han tenido conatos de accidentes, ese retorno continúa operando en lo que parece ser una concesión para que patrullas policíacas lleguen rápido al Centro de Comando y Comunicación conocido como C5, en lugar de recorrer dos kilómetros 800 metros hasta el paso deprimido de La Estanzuela.

El lugar es particularmente peligroso por la curva ceñida que deben tomar quienes desean retornar, además que deben acelerar a gran velocidad para poder eludir los autos que regularmente circulan rápidamente con dirección hacia el sur.

Frecuentemente han ocurrido percances, porque además frente al sitio del accidente existe la salida del estacionamiento de una plaza comercial. Cuando simultáneamente intentan salir autos del estacionamiento y el retorno, los conductores pueden causarse indecisiones que son frecuentes causas de percances.

EN EL OLVIDO
Promesas del Municipio y de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes han quedado en el olvido para construir una solución que brinde seguridad a quienes tratan de retornar. Actualmente, la única obra en proceso entre Monterrey y Santiago es la rehabilitación de un puente a la altura de El Barrial.

La falta de retornos y alternativas viales entrampa cada día a miles de automovilistas del sur de Monterrey que ha tenido un crecimiento brutal y sin orden.

PIDE LAS PERTENENCIAS
Jordán, el joven que perdió a su esposa, su futura hija y a sus suegros en el aparatoso accidente vial sobre la carretera Nacional, exige a la autoridad que le regresen el celular de ella y sus anillos, por el valor sentimental que conservan; dijo que en el celular hay fotos de todo el embarazo.