Investigador sugiere revalorar y difundir patrimonio de Lagrange

La fotografía, a partir de la tecnología del daguerrotipo, comenzó a generar un auge en la sociedad mexicana desde su llegada al país en 1839, año en que se dio a conocer este invento.
Sus representaciones captadas en el estado fueron entre 1880 y 1910.
Sus representaciones captadas en el estado fueron entre 1880 y 1910. (Especial 3 Museos)

Monterrey

El trabajo fotográfico y de edición de periódicos y libros que emprendió Desiderio Lagrange (1849-1925) en la ciudad de Monterrey debe ser difundido y revalorado, expuso el investigador Gustavo Amézaga Heiras.

Especialista en fotografía mexicana del siglo XIX, Gustavo Amézaga visitó la ciudad de Monterrey para inaugurar el ciclo de conferencias Nuevo León en la Lente , el cual comenzó ayer con la charla "Un mundo artificial: mobiliario y fondos en la fotografía del siglo XIX", en el Museo de Historia Mexicana.

El investigador destacó el papel del fotógrafo francés avecindado en Monterrey, Desiderio Lagrange, al considerarlo como "un hombre avanzado para su época; su trabajo fue difundir la palabra, las ideas y la imagen".

"Fue un personaje excepcional (Lagrange) por diversas razones: fue un gran editor, un periodista valiente (encarcelado por la ley mordaza), un personaje con ideas adelantadas, con interés en divulgar la cultura" expone Amézaga Heiras en entrevista.

Refiere que Desiderio Lagrange se interesó por retratar a la gente en su estudio fotográfico, pero también captó a Monterrey y sus alrededores, registrando imágenes notables de la ciudad y su transformación urbana de finales del siglo XIX.

Su trabajo fotográfico en la metrópoli inicia a principios de la década de 1880 y va hasta 1910, aproximadamente.

"LES URGÍA VERSE EN UNA SILUETA DE PAPEL"

La fotografía, a partir de la tecnología del daguerrotipo, comenzó a generar un auge en la sociedad mexicana desde su llegada al país en 1839, año en que se dio a conocer este invento.

El investigador refiere que, con la llegada del daguerrotipo, y posteriormente con el ambrotipo –que es un positivo sobre vidrio, conocido como "el daguerrotipo de los pobres"–, se da el comienzo de un mayor auge del retrato entre los mexicanos.

Otro formato fotográfico denominado carte-de-visite, o tarjeta de visita, empieza a cobrar enorme popularidad a partir de 1860, década en que se empiezan a multiplicar los estudios fotográficos en la Ciudad de México y en otras ciudades de la República Mexicana.

"Durante la primera mitad del siglo XIX, a la gente le urgía representarse en esa época, de verse en una silueta de papel; de que los representaran en una miniatura pintada al óleo, o de tener su retrato elaborado en cera.

"Con la llegada del daguerrotipo, finalmente miles de personas tienen acceso a su propia imagen; fue un primer paso para democratizar el retrato", apunta Amézaga Heiras.